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¡Felicidades a todas las mujeres!

el . Publicado en Mujer grande es tu fe

Lis Chaves
Ordo Virginum, Dióc. de Cartago
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Otro año más que Dios me da la oportunidad de felicitar a todas las mujeres por este medio para el Día Internacional de la Mujer. Al igual que en años pasados, sigo insistiendo en que es una celebración simbólica porque el día de la mujer y de la madre son todos los días del año.

Voy con frecuencia al Hospital Blanco Cervantes y la semana pasada, una señora adulta mayor comenzó a hablarme, mientras lo hacía se le aguaban los ojitos y me dieron ganas de abrazarla. La señora que la acompañaba me dijo en voz baja: “tiene Alzheimer” y me dio todavía más ternura. Su conversación era incoherente, pero vi en ella una dulzura indescriptible. Su nombre es María Isabel, una mujer preciosa.

La acompañante me dijo que vivía en un asilo, que todos sus hijos la abandonaron y que requería muchos cuidados. Es una señora pequeña, de pelo lacio largo, con un rostro dulce y lindo…daban tantas ganas de consentirla y amarla, de peinarla bonito, arreglarla y sacarla a un jardín…yo ni siquiera andaba toallas para secar sus constantes lágrimas. Y pensé, esta mujer luchó en su vida, tuvo sus hijos y como todo ser humano, merece tener el cuidado de su familia y, sin embargo, es un barquito a la deriva.  

En María Isabel vi a todas las mujeres representadas: sus luchas, sus soledades, sus logros, sus enfermedades, su vida entregada a veces sin recompensa alguna, la discriminación, la traición de los más cercanos y tantas situaciones difíciles, pero también bellas que nos da la vida. Como decía Santa Celia Guerin, “al lado de una pena siempre hay una alegría”. Y así se nos va la vida, entre penas y alegrías, pero cada pena nos fortalece más y cada experiencia nos da sabiduría para seguir adelante.

He tenido varias reuniones con grupos de mujeres católicas y a todas les digo “yo tengo la esperanza puesta en la mujer de fe para sanar esta sociedad enferma”. Estoy convencida de ello cuando he escuchado testimonios de mujeres que han salvado su matrimonio por su fe y su capacidad de perdón, que han levantado a sus hijos y hoy son personas buenas, con valores, con fe. Mujeres viudas o madres solteras muy fuertes que se enfrentan a todo por sus hijos.  ¡Qué increíble fuerza tiene la mujer! Y si a esa fuerza natural interna le sumamos la fuerza de Dios, nada puede detener a una mujer de fe que ama, absolutamente nada.

Es por lo anterior que el pueblo de Israel tuvo tantas heroínas en el Antiguo Testamento: fueron mujeres de fe que amaron. Veamos a la Virgen Madre de Dios, el orgullo de nuestra raza, la mujer de la fe mas perfecta con el amor más perfecto y el resultado, la discípula más fiel a Dios, la Reina del Cielo, la Madre de la Iglesia, la mayor colaboradora del Plan de Salvación de su Hijo: una mujer.

A las mujeres embarazadas les digo que cada una de ustedes nos recuerda la Nueva Alianza de Dios con los hombres, porque fue a través de una mujer embarazada, la Virgen María, que nos vino la Salvación. La virginidad fue el signo del Mesías, pero también lo fue la maternidad (una maternidad virginal) y este ha sido un don reservado por Dios a la mujer. ¡Mi admiración a todas las mujeres porque las que no son madres biológicas son siempre madres espirituales!

La Red Nacional de Mujeres de fe, proyecto que nace este año, se reunirá por primera vez el 16 de marzo en el CENACAT a las 9 a.m. Seguimos depositando todo en manos de la Santísima Virgen María, modelo de toda mujer.

 

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