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Diálogo para buscar la verdad…

el . Publicado en Editorial

“¡Mirad cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”1  Con estas palabras, el salmista manifiesta que la concordia y la fraternidad entre los seres humanos es un don por el cual, a pesar de nuestras diferencias, nos complementamos recíprocamente. 

Esta unidad es una forma de vida que requiere compromiso firme, discernimiento cuidadoso y, especialmente, acciones prudentes.

En cuanto sociedad, este anhelo es, también, la única forma de caminar en paz hacia la justicia social y, sólo se alcanza, cuando existe un diálogo que disponga las voluntades hacia una aceptación mutua y hacia una auténtica colaboración.

En Costa Rica, dolorosamente en contraste con la pretendida “unidad nacional” venimos experimentando una creciente división y un paulatino alejamiento entre los diversos sectores sociales. La creciente desigualdad, las diversas formas de discriminación y de exclusión social y las imposiciones ideológicas a las mayorías, son tan sólo algunos ejemplos de los “desencuentros” ya casi habituales.

Cada vez es más difícil construir espacios de interacción positiva para fomentar una cohesión social capaz de promover la responsabilidad mutua y la consolidación de acuerdos,  frente a los verdaderos desafíos que encara nuestro país. 

La actual coyuntura de protestas es consecuencia de la ausencia de un verdadero pacto social en torno a un “proyecto país” que vaya más allá de lo político electorero. La gravedad de la situación social que vivimos obliga a un diálogo que tenga como base el modelo de país y para ello deben atenderse tanto las consideraciones técnicas del Gobierno, sin posturas ni retoricas, como las legítimas inquietudes de los movimientos sociales. 

Igualmente, en esta dinámica de confrontación los medios de comunicación, como actores sociales, deben asumir un cambio de postura, una actitud proactiva en la construcción de consensos.

Y, como lo he venido afirmando, la Iglesia tiene el derecho, y sobre todo la tarea de proclamar justicia social, así como de denunciar casos de injusticia, cuando los derechos fundamentales del hombre y de su propia dignidad así lo exijan. No podemos inhibirnos del diálogo honesto y transparente. 

Costa Rica necesita dialogar de verdad, por encima de parámetros y cálculos meramente políticos o de intereses de sectores y “Dialogar no es negociar. Negociar es procurar sacar ‘la propia tajada’ (…). Si vas con esa intención no pierdas tiempo”. 2

Seamos realistas: el conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido. “Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad…aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso. «¡Felices los que trabajan por la paz!» (Mt 5,9).” 3

Busquemos la unión por encima de nuestras diferencias, demandemos el respeto y la solidaridad como camino, enfoquémonos en nuestras aspiraciones comunes. Es hora de que nos involucremos todos, porque el país no le pertenece a unos cuantos. 

1 Salmos 133,1

2 Papa Francisco a representantes de la sociedad civil de Paraguay

3 Papa Francisco, Evangelii Gaudium 226-227

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