All for Joomla All for Webmasters

Luchar por un sueño en común

el . Publicado en Gran Tema

 

Recién llegado el Papa Francisco a Panamá, su primer llamado a los jóvenes fue a luchar por el sueño de Jesús en la cruz: “Ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes”.

Danny Solano Gómez
Sofía Solano Gómez

En su primer encuentro de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco animó a los cientos de miles de jóvenes llegados de todas partes del mundo a superar las diferencias para tener un sueño en común, “un sueño grande, capaz de cobijarnos a todos: Ese sueño por el que Jesús dio la vida en la cruz”.

“Un sueño llamado Jesús, sembrado por el Padre con la confianza que crecerá y vivirá en cada corazón. Un sueño que corre por nuestras venas, estremece el corazón y lo hace bailar cada vez que los escuchamos: “Ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes. En eso todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros” (Jn 13,34-35). ¿Cómo se llama el sueño nuestro? ¡Jesús!”, dijo.

En la tarde del jueves 24 de enero, el Sucesor de Pedro compartió con los jóvenes peregrinos un mensaje de alegría, de ilusión, de unión y comunión en las diferencias, propias de cada etnia y cada país.

 “El discípulo no es solamente el que llega a un lugar sino el que empieza con decisión, el que no tiene miedo de arriesgar y ponerse a caminar. Esa es su mayor alegría, estar en camino. Ustedes no tuvieron miedo de arriesgar y caminar. Hoy podemos “estar de rumba”, porque esta rumba comenzó hace ya mucho tiempo en cada comunidad”, agregó.

“Ustedes nos enseñan que encontrarse no significa mimetizarse, ni pensar todos lo mismo o vivir todos iguales haciendo y repitiendo las mismas cosas, escuchando la misma música o llevando la camiseta del mismo equipo de fútbol. No, eso no. La cultura del encuentro es un llamado e invitación a atreverse a mantener vivo un sueño en común”, insistió.

El sueño, dijo, “de un amor que no aplasta, un amor que no margina ni calla, un amor que no humilla ni avasalla. Es el amor del Señor, un amor de todos los días, discreto y respetuoso, amor de libertad y para la libertad, amor que sana y levanta”, anunció el Papa visiblemente emocionado. 

“Es el amor del Señor que sabe más de levantadas que de caídas, de reconciliación que de prohibición, de dar nueva oportunidad que de condenar, de futuro que de pasado”, explicó.

“Queridos jóvenes”, les dijo: “Lo más esperanzador de esta Jornada no será un documento final, una carta consensuada o un programa a ejecutar. No, esa no va a ser. Lo más esperanzador de este encuentro serán vuestros rostros y una oración. Eso será la esperanza. Con el corazón cambiado con el que volverán a sus casas”.

Este y otros detalles de la JMJ en el Eco Católico del 3 de febrero.

0
0
0
s2smodern