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JMJ emociona a joven soñador limonense

el . Publicado en Gran Tema

Sofía Solano Gómez
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Neyen Alvarado es un joven que nació a los ocho meses de gestación, etapa durante la cual aspiró el líquido amniótico, provocándole una parálisis en su sistema motor. Es estudiante de Ingeniería en Sonido, todo un ejemplo de esfuerzo y superación.

Es vecino de Guácimo, en Limón, habla pausado y con palabras cortas, es amante de la música, del estudio, del dulce sabor del café y usa su larga cabellera para peinarse como sus personajes de anime favoritos.

Él irá a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) el próximo año en Panamá, seguro de hacer “nuevos amigos” y estar “cerca del Papa.” Está tan ansioso del viaje que cuando escucha las letras JMJ, le brillan los ojos y se le dibuja una gran sonrisa.

Ejemplo de esfuerzo y superación

A su madre, doña Roxana Gómez, los médicos le dijeron con desprecio: “Él no va a servir para nada.” No obstante, al cumplir su primer año de vida, Neyen entró a la escuela de rehabilitación y “se dieron cuenta de que era sumamente inteligente, por lo que lo pasaron al kínder público”, explicó su mamá.

Fue a la escuela siendo un estudiante exitoso, luego entró al Colegio Nacional Virtual Marco Tulio Salazar, del programa nuevas oportunidades para jóvenes del Ministerio de Educación Pública, y en enero de 2016 empezó sus estudios en la Fundación VonKelemen, allí estudia a distancia y con una beca del 90%.

Cuenta su hermana Hazel que “él tiene oído absoluto y siempre ha querido estudiar algo relacionado con música, le gusta hacer mezclas y escribir canciones, además es amante de la música electrónica.”

La beca es de gran ayuda y aunque carece de equipo que le permita poner en práctica su aprendizaje, como la mezcladora, consolas y otros dispositivos similares, sigue esperanzado con terminar su carrera para seguir con Producción Musical, como su segunda profesión. 

Mientras tanto, utiliza la computadora como su única herramienta de aprendizaje. “A veces se desespera y dice que se va a ir a trabajar”, dice doña Roxana, quien a su vez le responde que “no hay como tener título en mano y pedirle a Dios para que las cosas lleguen.” 

Neyen por su parte, se considera “muy bueno”, para el estudio y este año tendrá un diplomado de la carrera que cursa. 

Sus series de anime favoritas son Goku y One piece, además gusta de disfrazarse de Cosplayer (vestirse de algún personaje).

En la Pastoral Juvenil

Neyen se involucró en la Pastoral Juvenil de Guácimo hace unos ocho años, cuenta su madre doña Roxana Gómez, que su ahora amigo Miguel se encontró con ella en una esquina y le dijo que por qué no llevaba -a su hijo- a la Iglesia, para que compartiera con otros jóvenes.

Le dijo a Miguel: “¡Sí, vamos a ver!” Neyen no quería, pero aun así lo llevó, “iba muy enojado -contó- pero al llegar vio que estaban todos los excompañeros de la escuela. Y ¡nunca había visto a Neyen tan contento!”

Tal fue la sorpresa y el cariño por Neyen que desde ese día nadie lo sacaba de la pastoral, hasta ahora que lamentablemente para él y otros de sus amigos, no hay pastoral para los jóvenes, según expresaron.

Aun así, gracias a un encuentro de jóvenes que se llevó a cabo con la Pastoral Juvenil de Siquirres, fue que Neyen se enteró de que podía asistir a la JMJ en Panamá, de esta manera él y tres amigos más irán representando al cantón de Guácimo. 

Miguel: el motor de Neyen

Miguel Herrera es servidor de Dios y amigo de Neyen, a quien conoció en la Iglesia de Guácimo y desde que se enteró de que la JMJ sería en Panamá, es su motor para ser parte de esta experiencia.

Este joven cuenta que desde que realizó su confirma es cercano a los grupos de pastoral juvenil y ha tenido la oportunidad de estar en varias comisiones como la Comisión Parroquial Juvenil, la Comisión Diocesana de Jóvenes y la Comisión Nacional de Jóvenes, todas, “experiencias muy bonitas que me han permitido crecer”.

Su largo trayecto en grupos, pastorales y comisiones con jóvenes le ha permitido ser parte de diferentes actividades, entre las que no podía excluir este evento mundial con el Papa Francisco, el próximo año en Panamá.  

“Creo que la JMJ es como completar una experiencia”, dijo Miguel, luego de haber sido partícipe de muchas actividades parroquiales, diocesanas y nacionales.

Cuenta que ha hecho el pago de su inscripción como peregrino en abonos y aunque todavía le falta una parte para asegurar su viaje, está motivado y confiado en que irá junto con Neyen, Jennifer y su otra amiga Sofía. Mientras, reciben las catequesis de preparación de la JMJ.

“Esta oportunidad es un sueño que debemos aprovechar, cuando nos enteramos lo hablamos entre amigos y nos motivamos entre nosotros para ir, estamos tan cerca, sería una lástima no poder ir”, relató.

Para él, la JMJ “es un proceso que como jóvenes queremos concluir. Aunque este encuentro es similar a mis otras experiencias a nivel nacional, allá me voy a encontrar con jóvenes católicos de todo el mundo.”

Miguel describe a Neyen como “un impulso que nos motiva, de hecho, desde que se incorporó con nosotros siempre ha sido el que nos pone pilas, siempre está en todo y si sale algo él nos lo recuerda”. Incluso antes de que salieran las inscripciones, Neyen les dijo “hay que ir”.

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