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Iglesia a la escucha de los jóvenes

el . Publicado en Gran Tema

El sínodo que inaugurará el Papa Francisco el próximo 3 de octubre buscará abrir un espacio para acoger, conocer y escuchar a los jóvenes del mundo, la vivencia de su fe y saber cómo la Iglesia puede ayudarlos mejor a descubrir el plan de Dios en sus vidas.

Ma. Estela Monterrosa S.
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Tras un detallado proceso de preparación, 190 obispos, encabezados por el Papa Francisco, se reunirán en Roma del 3 al 28 de octubre para reflexionar sobre la realidad de los jóvenes en los distintos continentes, su visión del mundo, de la fe y su relación con la Iglesia Católica.

“La Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores”, expresó el Papa Francisco en una carta que dirigió a los jóvenes en enero del 2017.

Así, cada conferencia episcopal preparó un documento que recoge información sobre los jóvenes de sus países y, en marzo de este año, más de trescientos jóvenes de todo el mundo participaron en una reunión pre-sinodal para compartir esa información y elaborar un documento final que será estudiado en el encuentro sinodal.

La voz de los jóvenes en el sínodo

Se trata de una reflexión sobre realidades específicas, personalidades, creencias y experiencias de jóvenes de todo el mundo.

“Este documento es una síntesis donde expresamos algunos de nuestros pensamientos y experiencias. Es importante destacar que estas son las reflexiones de jóvenes del siglo XXI, de religiones y ambientes culturales diversos”, indican en el documento.

Uno de los temas que abordan son los desafíos y oportunidades que enfrentan en el mundo actual. En este sentido, discuten aspectos como la formación de la personalidad, la relación con otras personas, los jóvenes y el futuro, la relación con la tecnología y la búsqueda del sentido de la existencia.

Los jóvenes manifiestan que sus experiencias con la Iglesia pueden modelar y afectar la formación de su identidad y personalidad, aunque reconocen que las parroquias ya no son lugares de conexión.

En algunos países, la fe cristiana es minoría. Además, se ve como algunos países con raíces cristianas tienen actualmente la tendencia de rechazar la Iglesia y la religión. “Algunos jóvenes están tratando de buscar el sentido de la fe en una sociedad cada vez más secular, donde la libertad de conciencia y la religión están siendo atacadas”, comentan.

Asimismo, llaman a la Iglesia a ser, no sólo a ser un modelo, sino también a trabajar sobre las directrices teológicas ya existentes, para un diálogo pacífico y constructivo con personas de otras creencias y tradiciones.

En cuanto a su visión del futuro, más allá del contexto que viven, todos comparten el mismo deseo por altos ideales como paz, amor, confianza, equidad, libertad y justicia.

Además, afirman que muchos jóvenes quieren ser testigos auténticos, hombres y mujeres que expresen con pasión su fe y su relación con Jesús, y al mismo tiempo que animen a otros a acercase, encontrarse y enamorarse de Él.

Por otra parte, reconocen que la tecnología es parte de su vida y apuntan a la necesidad de que la Iglesia ofrezca a los jóvenes formación sobre cómo vivir su vida digital. 

“Las relaciones online pueden volverse inhumanas. Los espacios digitales nos ciegan a la vulnerabilidad del otro y obstaculizan la reflexión personal (…) La tecnología usada de esta forma, crea una realidad paralela ilusoria que ignora la dignidad humana”, dicen los jóvenes.

Fe y vocación

Otro de los temas abordados por los jóvenes en el documento es “La fe y la vocación, el discernimiento y acompañamiento”, donde reflexionan sobre los jóvenes y Jesús, la fe y la Iglesia, el sentido vocacional de la vida, el discernimiento vocacional y los jóvenes y el acompañamiento.

Afirman que los jóvenes necesitan encontrarse con la misión de Cristo. Y en cuanto a la Iglesia, expresan el deseo de que sea testimonio de lo que enseña, testigo en el camino hacia la santidad y líderes que sean un ejemplo evidente de esto. 

También, instan a confiar en que los jóvenes pueden ser protagonistas de su propio camino espiritual, asumir la responsabilidad de su propia misión y de vivirla seriamente. 

Reconocen que los jóvenes buscan a hombres y mujeres fieles que les guíen en su caminar y que expresen la verdad, dejando al joven la capacidad de articular la comprensión de su fe y de su vocación.

El último gran tema que desarrollan los jóvenes es sobre la acción educativa y pastoral de la Iglesia, donde se refieren al comportamiento de la Iglesia, los jóvenes protagonistas, lugares a privilegiar, iniciativas a reforzar y los instrumentos a utilizar.

Sobre el comportamiento de la Iglesia mencionan que Cristo es la Verdad que hace a la Iglesia diferente de cualquier otro grupo y piden que continúe proclamando el evangelio, acudiendo más a medios modernos para difundir el mensaje.

Por otra parte, piden ser involucrados en los procesos de toma de decisiones y contar con mayores roles de liderazgo. “La Iglesia joven también mira hacia afuera; los jóvenes tienen una pasión por la política, la vida civil y las actividades humanitarias. Como católicos quieren actuar en la esfera pública para mejorar toda la sociedad. En todos estos aspectos de la vida de la Iglesia los jóvenes desean ser acompañados y tomados en cuenta como miembros plenamente responsables de la misma”, plantean.

Asimismo, expresan la importancia de fortalecer la presencia de la Iglesia en el mundo digital porque eso contribuye a la formación del joven y alaban iniciativas como la Jornada Mundial de la Juventud; cursos y programas de formación y otras experiencias que acercan a las personas jóvenes a Jesús.

Durante el sínodo, habrá un momento donde los participantes escucharán el testimonio de varios muchachos. El encuentro se enfocará en tres temas: la búsqueda de la propia identidad, las relaciones entre personas y la vida como un servicio y donación.

Obispo de Cartago representará a Costa Rica

Los participantes del sínodo son: 21 representantes de las Iglesias Orientales Católicas, 46 obispos de América, 49 de Europa, 41 de África, 27 de Asia y 5 de Oceanía. El representante de Costa Rica será Mons. Mario Enrique Quirós, obispo de Cartago y presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil.

“La Iglesia se dispone a reflexionar sobre distintos temas y abiertos a la voz de Dios, a lo que el Espíritu vaya suscitando, sobre cómo responder a las necesidades del joven actual”, comentó el prelado.

Agregó que el magisterio en América Latina ha discernido desde hace mucho tiempo tener una opción preferencial por los jóvenes y este sería un aporte de la región al sínodo.

Para Mons. Mario E. Quirós, el sínodo es un paso más en la pastoral, en el compromiso, en la iluminación doctrinal. “De frente a los nuevos retos se intentará dar una palabra acorde a los nuevos tiempos”, afirmó.

Esta será la primera vez que él participe en un sínodo. “Haré, de mi parte, lo mejor posible. Será una riqueza eclesial”, dijo. Agregó que el sínodo es una plataforma a la Jornada Mundial de la Juventud y debe mirarse en conjunto.

Mujer, Iglesia y sociedad

En el documento final del encuentro pre sinodal realizado en marzo y en el que participaron más de 300 jóvenes de todo el mundo quedó plasmada su preocupación por las mujeres.

Manifestaron que existe un problema general en la sociedad en la cual la mujer aún no tiene un lugar equitativo. “Esto también es cierto en la Iglesia. Existen grandes ejemplos de mujeres que sirven en comunidades religiosas y como laicas, en puestos de liderazgo. No obstante, para algunas mujeres jóvenes, estos ejemplos no son siempre visibles”, comentan. Aparte, indican que las mujeres enfrentan desafíos singulares para poder discernir su vocación y su lugar en la Iglesia. “Por ello, animamos a la Iglesia para que puedan profundizar en su comprensión del rol de la mujer y valorizar las mujeres jóvenes, laicas y consagradas, con el mismo espíritu de amor que la Iglesia tiene por María, la Madre de Jesús”, dicen.

Agregan que algunas mujeres jóvenes sienten que hacen falta mayores ejemplos de liderazgo femenino dentro de la Iglesia y desean contribuir con sus dones intelectuales y profesionales a la Iglesia.

Sínodo, expresión de comunión

El Sínodo de los Obispos es una asamblea de obispos escogidos de las distintas regiones del mundo. En cuanto institución permanente fue creada por el Papa Pablo VI el 15 setiembre de 1965, en respuesta a los deseos de los Padres del Concilio Vaticano II de mantener vivo el buen espíritu nacido de la experiencia conciliar.

Dos semanas antes del comienzo del Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes, se publicó la Constitución Apostólica del Papa Francisco Episcopalis communio sobre la estructura del organismo.

En un momento histórico en el que la Iglesia entra en una nueva etapa evangelizadora, el Sínodo de los Obispos está llamado a convertirse cada vez más en un canal adecuado para la evangelización del mundo de hoy, indica el documento.

Para el Papa, el sínodo “debe convertirse cada vez más en un instrumento privilegiado de escucha del Pueblo de Dios”, mediante la consulta de los fieles de las Iglesias particulares, porque si bien es cierto que es un cuerpo esencialmente episcopal, también lo es que no vive separado del resto de los fieles. Es, pues, “un instrumento idóneo para dar voz a todo el Pueblo de Dios precisamente a través de los obispos”, “custodios, intérpretes y testigos de la fe”, mostrándose de Asamblea en Asamblea una expresión elocuente de la “sinodalidad” de la misma Iglesia, en la que se refleja una comunión de culturas diferentes. Gracias también al Sínodo de los Obispos, quedará más claro que existe una comunión profunda entre los pastores y los fieles, y entre los propios Obispos y el Papa.

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