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Unidos somos fuertes, divididos somos débiles

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Costa Rica atraviesa una de las coyunturas más delicadas de su historia, a 198 años de su independencia. Graves retos sociales y políticos retan la unidad nacional, en momentos en que se siente el peso de la defensa a ultranza de los intereses particulares sobre el bien común.

Sofía Solano Gómez
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El pasado 2 de agosto, a propósito de la Solemnidad de la Virgen de los Ángeles, el Obispo de Tilarán-Liberia, Monseñor Manuel Eugenio Salazar recordó una frase que el fallecido Monseñor Román Arrieta Villalobos, V Arzobispo de San José, repetía cuando sentía que los costarricenses deshacíamos los nudos que por décadas nos mantuvieron unidos como sociedad cosechando avances en educación, salud, lucha contra la pobreza y el respeto a los derechos y libertades. La frase es “O nos unimos, o nos hundimos”.

La referencia de Monseñor Salazar fue en relación a que “el único verdadero enemigo y adversario de todos los costarricenses es el egoísmo humano, el querer enriquecerse cada vez más, sin importar el prójimo, y el pelear por algunos asuntos gremiales sin importar el resto de la sociedad”.

En un país, recordó Monseñor, donde hay pocos ricos, cada vez más ricos y muchos pobres cada vez más pobres, no hay justicia social y por lo tanto no habrá paz social desgraciadamente. 

“Entonces la solución a nuestros problemas nacionales es dejar el pecado del egoísmo y trabajar por el bien común desde el diálogo y la concertación social, tarea nada fácil, pero obligatoria y vital. Un país sale adelante por el esfuerzo de todos sus ciudadanos, y no solo por la gestión de los políticos de turno”, agregó.

“¡O negociamos como hermanos, o estamos sembrando la semilla nefasta de la violencia y de la dictadura! Unidos somos fuertes, divididos somos débiles. ¡O nos unimos o nos hundimos! Es decir, si no hay concertación social todos perdemos: ricos, pobres, empresarios, sindicatos, gobierno e Iglesia, nadie gana. Los grandes perdedores serán los más pobres. No negociar es suicidio nacional”, concluyó.

198 años de vida independiente

En la misma línea, con motivo de este domingo 15 de setiembre, fecha en que los costarricenses celebramos el día de la Independencia Nacional, Mons. José Rafael Quirós, Arzobispo de San José y Presidente de la Conferencia Episcopal considera importante interiorizar la frase “Vivan siempre el trabajo y la paz” del Himno Nacional, dado que expresa la necesidad de enfocarnos en los principales problemas que tiene el país.

En ese sentido se refirió a que la no generación de fuentes de empleo nuevas desde hace muchos años y la ausencia de acciones concertadas en esta materia, ha hecho que hoy tengamos los altos índices de desempleo, hace falta trabajo y esto desencadena otras situaciones de orden social que hacen que se pierda la paz social.

Ante esta situación igualmente hace un llamado a la unión, a “no cargarlo todo sobre los más pobres y buscar las formas para incluirlos en los frutos del crecimiento económico generado.”

Más detalles en la edición impresa de Eco Católico.

 

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Amazonas: reserva de futuro en riesgo

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  • La devastación de la selva amazónica es una tragedia humana y ambiental. Unos 33 mil incendios forestales, solo en lo que va de este año, han consumido este pulmón del mundo, que interesa particularmente a la Iglesia, por las consecuencias globales de su destrucción.

Laura Ávila Chacón
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La selva del Amazonas absorbe millones de toneladas del dióxido de carbono producido en el resto del planeta. De este modo contribuye, como prácticamente ninguna otra región en el mundo, a mitigar el efecto invernadero que produce el calentamiento global.

Pero tiene muchas otras funciones ambientales, como la producción de agua dulce y la conservación de especies y plantas, muchas de las cuales aún no han sido identificadas y que pueden ser la respuesta a enfermedades hasta ahora sin tratamiento.

La población de este vasto territorio es de cerca de 34 millones de habitantes, de los cuales más de tres millones son indígenas, pertenecientes a más de 390 grupos étnicos. Pueblos y culturas de todos los tipos como los afrodescendientes, campesinos, colonos, que viven en una relación vital con la vegetación y con las aguas de los ríos.

Pero las amenazas se ciernen sobre esta selva de 5.5 millones de kilómetros cuadrados, que se extiende cruzando las fronteras de nueve países sudamericanos, dentro de los que Brasil y Perú ocupan la mayor extensión. 

Según datos obtenidos a partir de imágenes por satélite del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, se han producido en lo que va del año 33.000 incendios forestales, un 60% más frente a la media de los últimos tres años.

Las áreas de la selva destruidas en junio fueron un 80% más que en el mismo mes del 2018 y el aumento de la deforestación el mes pasado fue del 270% frente a julio del 2018.

Los incendios han afectado zonas protegidas como el parque nacional Chapada dos Guimarães en Mato Grosso y las tierras indígenas de Jaci-Paraná en Rondonia, entre otras.

Ambientalistas y grupos de la sociedad civil reclaman mayor acción del mundo ante lo que consideran es una actitud depredadora contra el Amazonas, motivada por la expansión de las actividades agrícolas, la minería, la tala y el comercio ilegal de los recursos naturales.

Impacto de proporciones planetarias

Ante la tragedia ambiental, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) manifestó su preocupación por los incendios de bosques que afectan en muchas partes del mundo, pero especialmente en la Amazonía.

Los obispos de la región consideran que “los incendios que consumen grandes porciones de la flora y fauna en Alaska, Groenlandia, Siberia, Islas Canarias, y de manera particular de la Amazonía” y consideran que su impacto es de “proporciones planetarias”.

En su mensaje, expresan que “la esperanza por la cercanía del Sínodo Amazónico, convocado por el Papa Francisco, se ve ahora empañada por el dolor de esta tragedia natural” y expresan su solidaridad para con los hermanos pueblos indígenas que habitan este amado territorio: “les expresamos toda nuestra cercanía y unimos nuestra voz a la suya para gritar al mundo por la solidaridad y la pronta atención para detener esta devastación”.

El mensaje da cuenta de la importancia de la Amazonía para la vida del planeta, pero también de los efectos que la acción humana tiene sobre este territorio: “Ya el Instrumento de trabajo del Sínodo advierte proféticamente: “En la selva amazónica, de vital importancia para el planeta, se desencadenó una profunda crisis por causa de una prolongada intervención humana, donde predomina una ‘cultura del descarte’ (LS 16) y una mentalidad extractivista. La Amazonía es una región con una rica biodiversidad, es multiétnica, pluricultural y plurirreligiosa, un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los Estados y de la Iglesia”.

“Urgimos a los gobiernos de los países amazónicos, especialmente de Brasil y Bolivia, a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional a tomar serias medidas para salvar al pulmón del mundo. Lo que le pasa al Amazonas no es un asunto solo local sino de alcance global. Si el Amazonas sufre, el mundo sufre”, afirman.

Recordando las palabras del Papa Francisco, la Iglesia pide “por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político, social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: [que] seamos custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”.

Sínodo ahondará en tensiones 

El 15 de octubre del 2017, el Papa Francisco convocó una Asamblea Sinodal Especial sobre la Panamazonía, indicando que el principal objetivo es “encontrar nuevos caminos para la evangelización de aquella porción del Pueblo de Dios, sobre todo de los indígenas, muchas veces olvidados y sin una perspectiva de un futuro sereno, también por la causa de la crisis de la foresta amazónica, pulmón de fundamental importancia para nuestro planeta”.

Desde entonces, la realidad de la selva amazónica está en el corazón de la Iglesia, llamada a afrontar, en primer lugar, el papel que está llamada a jugar para su conservación.

El encuentro tendrá lugar del 6 al 27 de octubre de este año en Roma, bajo el título “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Mauricio López, Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) resume el sínodo como “el anuncio de una buena noticia en medio de circunstancias tan complejas de fragilidad y ausencia por parte de la Iglesia, de muerte por las crecientes expresiones de dominación, exterminio y extractivismo en este territorio, y de la necesaria acogida y reconocimiento de la gracia y revelación de Dios en medio de la diversidad cultural de sus pueblos originarios y otras comunidades, y la manera en que ellos viven sus esperanzas y resistencia para permanecer como pueblos”.

El Documento de Trabajo presenta tres tensiones: la primera, dimensión: entre territorialidad y universalidad. La segunda, temporalidad: entre el Kairos de los “nuevos caminos para la Iglesia” y el cronos de la urgencia para responder a la crisis socio-ambiental desde “una ecología integral”; y tercera, la reforma en curso: entre la centralidad y la sinodalidad”.

En cuanto al tema de la territorialidad, el sínodo ahondará en las problemáticas y rasgos muy particulares que piden de la Iglesia un tipo de presencia y respuesta acorde con dicha realidad”.  Explica López: “En este punto se habla de la emergencia del territorio como nuevo lugar teológico, y de un nuevo sujeto eclesial en la dimensión de su territorialidad”.

Esta consideración ya está presente en la Biblia, afirma, en la noción de tierra prometida. En la tradición del seguimiento de Cristo, una llamada a la búsqueda permanente para descubrir a un Dios encarnado en Jesús, es decir territorializado, en una cultura y contexto particulares, y que sigue encarnándose en los pasos cambiantes del tiempo”. 

Jornada Mundial por el Ambiente este domingo

Cada 1 de setiembre, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, establecida así por el Papa Francisco en el 2015, en consonancia con el tema tratado en su encíclica Laudato Si’ sobre el cuidado de la casa común.

Iglesia por la justicia y derecho de los pueblos

El Sínodo Amazónico es un gran proyecto eclesial, cívico y ecológico que mira a superar los confines y redefinir las líneas pastorales, adecuándolas a los tiempos contemporáneos. La Amazonía es una región fuente de oxígeno para toda la tierra, donde se concentran más de un tercio de las reservas forestales primarias del mundo. Es una de las mayores reservas de biodiversidad del planeta, conteniendo el 20% del agua dulce no congelada.

La primera vez que el Papa tocó territorio amazónico (en Perú) el 19 de enero del 2018, expresó su preocupación por los indígenas afirmando: “Probablemente, los pueblos originarios amazónicos, nunca estuvieron tan amenazados como ahora. La Amazonía es una tierra disputada desde varios frentes”. En esa ocasión inauguró oficialmente la preparación para el evento que tendrá lugar en octubre próximo.

La Justicia Social y los derechos de estos pueblos son una indicación prioritaria para el Papa Francisco que reiteró: “El problema esencia es cómo reconciliar el derecho al desarrollo, incluso social y cultural, con la tutela de las características propias de los indígenas y de sus territorios”. 

Aunque la temática se refiera a una región específica, como la Panamazonía, las reflexiones propuestas van más allá del territorio geográfico, pues abarcan toda la Iglesia y se refieren al futuro del planeta.

Según el Documento Preparatorio (n. 12) “la Asamblea Especial para la Panamazonía está llamada a encontrar nuevos caminos para hacer crecer el rostro amazónico de la Iglesia y también para responder a las situaciones de injusticia de la región”.

 

 

 

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Marisa ejemplo para la juventud

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  • Se cumplen 65 años del fallecimiento de la Sierva de Dios
  • Se contempla recibir testimonios hasta diciembre del presente año de quienes hayan conocido a la Niña Marisa o hayan recibido favores atribuidos a su intercesión.

Danny Solano Gómez
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Una de sus compañeras del Colegio María Auxiliadora, en Heredia, recordó cuando una vez un profesor les habló sobre la beata Laura Vicuña, quien ofreció su vida por la conversión de su madre. 

Relató que entonces Marisa preguntó si ella también podía hacer lo mismo. Al parecer el sacerdote le respondió que eso solo podría ser algo entre Dios y ella.

Así se desprende de los testimonios recabados por quienes están a cargo del proceso de canonización de María Isabel Acuña Arias, conocida como la Niña Marisa. 

Días después de aquella charla se intensificaron los síntomas que llevaron al diagnóstico del tumor cerebral que provocó su fallecimiento a la corta edad de 13 años. 

“Su padre, aunque fue un hombre bueno y recto, se había alejado de la fe católica, a Marisa esto le dolía mucho, por lo que ofreció su enfermedad y sus dolores por la conversión de su padre”, detalló el Padre Alejandro Jiménez, postulador de la causa. 

Este 15 de agosto se cumplen 65 años del fallecimiento de la Niña Marisa. Según se cuenta, ella escuchó que la Virgen Santísima le dijo que la llevaría al cielo en una festividad mariana. Este día precisamente la Iglesia conmemora la Solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora.

Avance de la causa de canonización

Desde marzo del año pasado, cuando se anunció el inicio del proceso de canonización, un Tribunal Arquidiocesano designado se ha dedicado a recibir testimonios de personas que conocieron en vida a la Sierva de Dios (llamados testigos ad visu) y de aquellos quienes conocieron la devoción y tuvieron una experiencia de fe (testigos auditu).

En este momento el proceso de instrucción se encuentra en etapa conclusiva. Se informa que quien desee compartir su experiencia de fe relacionada con María Isabel tiene tiempo hasta diciembre de este año para ponerse en contacto con el Departamento de la Causa de Canonización de la “Niña Marisa” (ver recuadro adjunto).

Una vez recopilada la información, esta se enviará a la Santa Sede para que allá evalúen el caso y definan si se pasa a la siguiente etapa, la cual correspondería a declarar a Marisa como venerable, lo que permitiría una mayor expresión de devoción de manera pública. Luego de esto podría darse su posible beatificación y eventualmente su canonización, momento en que sería destinataria de culto público por parte de la Iglesia.

El Padre  Alejandro comentó que han llegado desde familiares, compañeras del colegio de María Isabel y personas que la conocieron. También testigos que afirman haber recibido favores o milagros, a través de su intercesión.

“Hay testimonios de personas que han recibido gracias desde hace más de 40 años y otros recientemente, mujeres que no podían quedar embarazadas, casos en que no había posibilidad de embarazo, personas que han sufrido un accidente muy grave de tránsito donde los médicos no daban esperanza”, declaró el Padre Erick Fallas, colaborador en el proceso de instrucción de la Causa.   

Y agregó: “Hay una fama de santidad que no se puede negar (…) A título personal yo no dudo que esté en el cielo. Personalmente, yo invoco su intercesión”.

Trabajó por su vestido de Primera Comunión

De acuerdo con quienes siguen la causa, las declaraciones hacen referencia a una devoción, una piedad y una caridad fuera de lo común desde muy temprana edad. 

La comunión, la adoración al Santísimo y el Rezo del Rosario eran actividades cotidianas en su vida y que realizaba con mucha alegría, según comentó el Padre Fallas, quien detalló que la chica incluso tenía un altarcito en su casa dedicado a la Virgen.

Se cuenta, por ejemplo, que Marisa decidió trabajar en la panadería de un familiar con la idea de juntar dinero para su vestido de Primera Comunión. Cabe recordar que entonces su padre estaba alejado de la Iglesia e incluso no asistió a la ceremonia.

Pero la anécdota no queda ahí, ella se da cuenta que una de sus compañeras de clase tampoco tenía dinero para comprar un vestido, así que Marisa decidió dividir el dinero para poder comprar dos.

El Padre Alejandro, basado en los testimonios, describe a la joven como una chica normal y a la vez extraordinaria, que solía participar en actividades de la escuela, amante de Dios y de su Iglesia, muy alegre, que no perdió su buen humor durante su dolorosa enfermedad, así como obediente y respetuosa con sus padres.

El sacerdote destaca esa fidelidad a la Iglesia y los valores alrededor de la vida de María Isabel, lo cuales interpelan a la familia y a los jóvenes de hoy.

El sacerdote postulador expone que la figura de esta adolescente resulta muy valiosa “en un momento en el cual la juventud necesita tener una fe profunda para hacer frente al mundo de hoy que quiere arrastrar a formas de vivir contrarias al evangelio”.

“Saber llevar la cruz del sufrimiento y unirse a Cristo, ofrecer aquello con esa intención  tan especial impacta muchísimo (…) Fue una muchacha que se dejó ayudar, dócil a la voz de Dios, que se dejó aconsejar por Fray Ángel, sacerdote dominico que la asistió en su enfermedad”, expresó el colaborador en el proceso.

¿Por qué tardó en abrirse el proceso?

Fray Ángel fue director espiritual de Marisa, la acompañó cuando ella estuvo internada en el Hospital Policlínico (después Calderón Guardia). Él se convirtió en promotor de la devoción y buscó inicialmente que se abriera el proceso de canonización. 

De acuerdo con el Padre Erick, este fraile fue testigo de la manera como ella ofrece su vida por la conversión de su padre.

Si bien prácticamente desde el fallecimiento de María Isabel a los 13 años ya se hablaba de sus rasgos de santidad y se generó una devoción entorno a su figura, hasta el año pasado oficialmente se inició el proceso de la causa canónica de Beatificación. 

Aunque no está del todo claro por qué ocurrió así, de acuerdo con el Padre Alejandro lo que pudo haber ocurrido es que existía un desconocimiento canónico de cómo llevar a cabo el procedimiento. 

Se sabe que Mons. Rubén Odio, Arzobispo de San José (1952-1959), quiso hacer la apertura de la causa, y autorizó el inicio de la difusión de la devoción, pero tras su repentino fallecimiento con 58 años de edad no se retomó la propuesta, hasta que Mons. José Rafael Quirós decidió que la Arquidiócesis abriera la causa.

El postulador destaca que la devoción entorno a esta joven se ha mantenido firme durante 65 años de manera sana, es decir “muy limpia de supersticiones y tergiversaciones”.

Familiares agradecen apertura del proceso

María de los Ángeles Arias es prima de Marisa y catequista. A sus 72 años recuerda cuando muy pequeña iba con su padre a visitarla mientras estuvo enferma y en cama. Con gracia rememora aquella vez que su papá le cargaba el salveque; María Isabel, que ya estaba ciega se lo pidió a su tío y se lo dio a ella diciéndole en broma: “Tómelo, no sea vagabunda, llévelo usted”. 

Arias señala que se trata de una familia muy espiritual y llena de Dios. Agradece que el proceso siga adelante y afirma que constantemente escucha de personas que recibieron algún favor. 

“Ojalá pueda llegar a los altares algún día, quizá no estemos aquí para verlo, pero ojalá suceda para que sirva de ejemplo a todos los jóvenes en este tiempo que pueden estar tan confundidos (…) el testimonio de una jovencita como ella es muy importante en esta época”, comentó.

¿Tiene un testimonio que quisiera compartir?

Si usted tiene un testimonio relacionado con la “Niña Marisa, la conoció en vida o recibió un favor atribuido a su intercesión, puede ponerse en contacto con el departamento encargado de la causa de canonización, ubicado en las oficinas del Tribunal Eclesiástico en la Conferencia Episcopal de Costa Rica, calle 22, avenidas 3 y 5, Barrio México.

También puede llamar al: 2221 3053. enviar un correo a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o a través del apartado postal 10679 – 1000 San José, Costa Rica.

Se solicita brindar su nombre completo, número de cédula,  dirección, correo electrónico y número de teléfono.

Donaciones para apoyar la causa de Beatificación a la Cuenta BNCR 

# 100-01-202-000922-0 / IBAN

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Acceso al agua es deuda con los pobres

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El acceso al agua potable y segura es un derecho humano, reafirmó el Papa en la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. En Costa Rica, la legislación no reconoce ese derecho, pese al llamado ciudadano para que así sea.

Ma. Estela Monterrosa S.
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El agua, “un elemento tan sencillo y precioso, cuyo acceso para muchos es lamentablemente difícil si no imposible” fue el tema de reflexión del mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación este 1 de septiembre.

El Pontífice abordó el tema desde dos perspectivas, el respeto del agua como elemento precioso y el acceso al agua como derecho humano. “Custodiar cada día este bien valioso representa hoy una responsabilidad ineludible, un verdadero y auténtico desafío: es necesaria la cooperación eficaz entre los hombres de buena voluntad para colaborar en la obra continua del Creador (…) Recemos para que las aguas no sean signo de separación entre los pueblos, sino signo de encuentro para la comunidad humana”, escribió.

La Iglesia Católica celebra desde 2015 la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, en unión con la Iglesia Ortodoxa y con la adhesión de otras iglesias y comunidades cristianas. 

En su mensaje, el Papa Francisco recordó lo que ya había expresado en la carta encíclica Laudato si’: 

“El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”.

Custodiar con respeto el don del agua

Francisco destaca el papel fundamental del agua en la creación y en el desarrollo humano. Afirma que, hoy más que nunca es necesaria una mirada que vaya más allá de lo inmediato, urgen proyectos compartidos y gestos concretos, teniendo en cuenta que es inaceptable cualquier privatización del bien natural del agua que vaya en detrimento del derecho humano de acceso a ella.

Además, recuerda que, para los cristianos, el agua representa un elemento esencial de purificación y de vida e invita a que dejemos que resuenen con fuerza las palabras de Jesús en la cruz: “Tengo sed” (Jn 19,28).

“El Señor nos sigue pidiendo que calmemos su sed, tiene sed de amor. Nos pide que le demos de beber en tantos sedientos de hoy, para decirnos después: ‘Tuve sed y me disteis de beber’ (Mt 25,35). Dar de beber, en la aldea global, no solo supone realizar gestos personales de caridad, sino opciones concretas y un compromiso constante para garantizar a todos el bien primario del agua”.

En esta Jornada, el Papa Francisco también invita a dar gracias al Creador por el imponente y maravilloso don de las grandes masas de agua – de los mares y de los océanos – y de cuanto contienen. “Dirigir nuestra mente hacia las inmensas extensiones marinas, en continuo movimiento, también representa, en cierto sentido, la oportunidad de pensar en Dios, que acompaña constantemente su creación haciéndola avanzar, manteniéndola en la existencia”, dijo.

Por ello, afirma, custodiar el agua es una responsabilidad ineludible y exige la cooperación entre los hombres para colaborar en la obra del Creador. 

Y advierte: “No podemos permitir que los mares y los océanos se llenen de extensiones inertes de plástico flotante. Ante esta emergencia estamos llamados también a comprometernos, con mentalidad activa, rezando como si todo dependiese de la Providencia divina y trabajando como si todo dependiese de nosotros”.

El Papa expresa sus anhelos en este tema y pide a los fieles rezar “por cuantos se dedican al apostolado del mar, por quienes ayudan en la reflexión sobre los problemas en los que se encuentran los ecosistemas marítimos, por quienes contribuyen a la elaboración y aplicación de normativas internacionales sobre los mares para que tutelen a las personas, los países, los bienes, los recursos naturales (…) y garanticen un desarrollo integral en la perspectiva del bien común de toda la familia humana y no de intereses particulares”.

Finaliza: “Mi deseo es que las comunidades cristianas contribuyan cada vez más y de manera más concreta para que todos puedan disfrutar de este recurso indispensable, custodiando con respeto los dones recibidos del Creador, en particular los cursos de agua, los mares y los océanos”.

Los retos para Costa Rica

La IV Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación se celebró también en Costa Rica y el mensaje del Papa nos interpela como país en cuanto a los retos en la conservación del recurso hídrico, afirmó el Pbro. Marco Oviedo, encargado de la Pastoral Social de la Diócesis de Alajuela.

Oviedo trabaja el eje Cuidado del Medio Ambiente y la Gestión del Riesgo de Desastres en la Comisión Nacional de Pastoral Social. “Su Santidad ha puntualizado que: ‘se debe ofertar una mayor responsabilidad en la gestión del agua y un mayor compromiso en el cuidado de los ecosistemas marinos’, llamada urgente para nosotros que cada vez somos más conscientes de los altos grados de contaminación hacia los océanos desde la Gran Área Metropolitana”, expresó. 

Asimismo, llamó la atención sobre el desperdicio irracional del agua en unos sectores, mientras miles de personas dentro del territorio sufren una angustiante escasez del líquido.  Igualmente, destacó el reto frente a la privatización del bien natural del agua. 

“Ante estos retos acuciantes, la Iglesia costarricense debe estar abierta al diálogo con las comunidades, por ejemplo, de frontera norte que por el desmedido monocultivo de la piña, ya recibe el impacto de contaminación inmoral en sus aguas. Los grandes desarrolladores hoteleros para quienes debe facultarse el recurso hídrico a expensas del desabastecimiento en comunidades tan notorio en Guanacaste o el desenfreno de la explotación privada de energía hidroeléctrica, que beneficia a unos pocos en cuanto a la adquisición económica”, afirmó. 

Urge nueva ley de aguas en Costa Rica

Costa Rica tiene gran cantidad de recurso hídrico, per cápita posee más de tres veces el promedio mundial. Pero, no es igual en todo el territorio, hay sectores con excesos y otros donde hay crisis hídricas, por eso, el Estado enfrenta el reto de gestionar ese recurso de manera que asegure suficiente cantidad y calidad para todos.

Para Irene Murillo Ruin, directora ejecutiva del Centro de Derecho Ambiental y de los Recursos Naturales, Cedarena, para lograr una gestión efectiva es necesario el cuidado de los ríos y de las fuentes de agua -especialmente las de consumo humano, pero también para otros usos-, el manejo adecuado de los residuos, así como el control de la contaminación.

También apuntó como retos el respeto a los caudales, establecer en el marco jurídico el acceso al agua como derecho y fortalecer la gestión comunitaria del agua.

“Casi un 30% del suministro de agua potable lo hacen ASADAS (asociaciones administradoras de los sistemas de acueductos y alcantarillados comunales), es una fuerza impresionante a nivel comunitario”, indicó. Sin embargo, lamentó que estas organizaciones tienen poco acompañamiento y que la institucionalidad del país no alcanza para darles el apoyo necesario.

En este sentido, comentó que las instituciones relacionadas al tema del agua están muy dispersas, lo que no permite un manejo adecuado del recurso. “No se va a resolver hasta que haya un cambio en el marco legal. La ley de aguas es de 1942, entonces la gente pensaba que el agua era un recurso inagotable”, advirtió.

Agregó que, si bien es necesaria una nueva legislación, hay cosas que se pueden hacer ya. En el caso de la coordinación, hay un decreto ejecutivo que creó un mecanismo llamado “gobernanza del agua”. “Es urgente y se puede hacer ya, sea a través de la plataforma de gobernanza u otra, pero la coordinación debe darse”, aseveró.

En cuanto a casos graves de contaminación del agua se refirió a lo acontecido en varias comunidades de la Zona Norte, donde se detectaron nacientes contaminadas con agroquímicos. “Duele que vuelva a suceder. Es un tema urgente para el país. Agroquímicos es un tema que ha costado mucho que se quiera atender porque implica varios sectores, es uno de los grandes peligros para el recurso hídrico”, afirmó.

Sobre este aspecto, lamentó que no perciben una acción preventiva de parte de las instituciones que deben acompañar. “¿Por qué se sigue contaminando? ¿Dónde están los mecanismos de regulación, inspección, de revisión de que la ley se cumple? Es frustrante”.

Otros retos que visualiza son aumentar la cobertura del alcantarillado sanitario y asegurar el respeto de las áreas de protección de los ríos.

Reto continúa

Cedarena es una de las organizaciones agrupadas en la Alianza Nacional para la Defensa del Agua, ANDA, que ha clamado durante años por una nueva legislación sobre el recurso hídrico.

Murillo recordó que en noviembre 2017 se aprobó un proyecto de ley basado en un proyecto de iniciativa popular, pero fue enviado a consulta a la Sala Constitucional por parte de algunos diputados y la Sala encontró vicios de procedimiento.

Pese a este gran traspié, la abogada insiste en que se requiere una nueva ley. “Tiene que venir del conocimiento de que el recurso hídrico no es ilimitado, debe haber un trabajo en el tema de la institucionalidad del recurso, la introducción de ciertos conceptos técnico – científicos como cuencas, concesiones y el tema de la participación en la gestión integrada”, afirmó.

Además, recordó que hay un proyecto de reforma constitucional para reconocer el acceso al agua como un derecho humano.

Murillo celebró las iniciativas existentes que buscan mejorar la gestión del recurso hídrico desde varias perspectivas como convertir nuevamente los ríos en lugares de esparcimiento y otras sobre gestión de residuos sólidos que impactarían el recurso hídrico.

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Desconfianza debilita vida en sociedad

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Los costarricenses son cada vez más desconfiados de sus instituciones y mantienen una actitud pesimista sobre el futuro, especialmente en el campo económico. Lo refleja la más reciente encuesta de opinión sociopolítica del CIEP-UCR. La Iglesia Católica no escapa de esta valoración.

Laura Ávila Chacón
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Desconfianza y pesimismo podrían resumir el sentimiento que predomina en la sociedad costarricense de frente a las instituciones y al futuro del país, de acuerdo con los resultados de la encuesta de opinión sociopolítica, publicada el pasado 22 de agosto por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), de la Universidad de Costa Rica (UCR).

En el plano político, las percepciones alrededor de los primeros tres meses de gobierno del presidente Carlos Alvarado muestran un pesimismo generalizado, siendo el principal problema social aludido la inseguridad, seguido del desempleo y en un tercer lugar, la situación fiscal.

Los ticos también dibujan un panorama negativo alrededor de la migración de nicaragüenses como fruto de la crisis política y social que vive su país, así como de la gestión del Poder Judicial, al punto de que 63 de cada 100 entrevistados respondió que la administración de justicia está peor que hace dos años.

Esta evaluación se proyecta en la misma línea hacia las instituciones en general, pues se detecta una creciente desconfianza, de la cual no escapa la Iglesia Católica.

Al respecto, la medición sobre la calificación de las instituciones se estableció de 1 a 10, siendo 6.8 la nota mínima para considerar que los costarricenses aprueban su gestión.

Únicamente 6 entidades superan ese umbral: la Universidad de Costa Rica (8.2), las universidades públicas en general (7.8), el Organismo de Investigación Judicial (7.2), el Instituto Costarricense de Electricidad (7.1), las universidades privadas (7.1) y el Tribunal Supremo de Elecciones (6.9). Las demás instituciones consultadas “reprueban” en la valoración de la ciudadanía y la mayor parte de ellas incluso empeora su nota. Así, por ejemplo, la Iglesia Católica recibe la calificación más baja desde abril de 2013 con una nota de 6.5. La Caja Costarricense del Seguro Social es calificada por la población con una nota de 5.7 y la Policía con un 5.7. 

El estudio llama la atención por el fuerte deterioro de la opinión sobre la Defensoría de los Habitantes que también recibe la peor calificación en toda la serie (2013 a 2018; nota 6.1). El Poder Judicial (5.9) y la Sala Constitucional (5.6) también son calificadas de forma negativa y obtienen su peor nota desde el abril de 2013. 

Otras iglesias (5.9), la Contraloría General de la República (5.5) y RECOPE (4.5) tampoco se salvan del descontento y la desaprobación de la ciudadanía. El gobierno mejora su valoración respecto de marzo de 2018 pues pasa de una nota de 4.9 a 5.2, sin embargo, está lejos de su valor más alto (6.2) alcanzado en julio de 2017 en la administración Solís Rivera. 

La Asamblea Legislativa y los partidos políticos continúan como las entidades peor valoradas por los costarricenses. 

La situación de la Iglesia

El Dr. Ronald Alfaro, investigador del CIEP, confirma  que todas las instituciones experimentaron una reducción en su calificación, y en el caso de la Iglesia, hay factores a largo y a corto plazo que lo podrían eventualmente explicar.

Mencionó por ejemplo la creciente insatisfacción de los ciudadanos con el desempeño de las instituciones y las organizaciones de la sociedad civil en general, fenómeno que ocurre no solo en Costa Rica, así como hechos puntuales, como el informe de los abusos sexuales en Estados Unidos, que salió a la luz en los días de la encuesta.

“No es que sea una ecuación matemática, son cosas que pueden estar asociadas, aunque es difícil decir que todos los costarricenses conocen del tema, pero esos hechos son los que normalmente hacen variar las notas de las instituciones”, explicó Alfaro.

Otro aspecto que para él es necesario considerar, es que el país viene saliendo de una campaña electoral en la cual el tema religioso estuvo muy presente, y la Iglesia Católica jugó un rol muy visible, lo cual tiene sus repercusiones.

Eso sí, dijo que si todas las instituciones hubieran mejorado su calificación y solo la Iglesia hubiera bajado, se podría pensar en un tema específico que la habría afectado, lo cual no es el caso, aunque ello no resta importancia al cambio de percepción de los encuestados.

El politólogo Sergio Araya relacionó por su parte los resultados de esta encuesta con el decrecimiento en el nivel de adherencia de parte de los ciudadanos que viene recibiendo la Iglesia, fenómeno que no es exclusivo de Costa Rica, pero que no se puede pasar por alto. 

Ello es evidente, según dijo, en el crecimiento de denominaciones cristianas con católicas, especialmente de corte neopentecostal, y en la erosión del carácter católico que imperaba en la sociedad costarricense hasta hace algún tiempo.

Señaló que existen factores estructurales que podrían explicar el fenómeno, así como asuntos coyunturales. Coincidió en el efecto de la campaña política, en el que algunos católicos pudieron sentirse poco respaldados por la jerarquía frente a la agenda que elaboró el candidato Fabricio Alvarado, y asuntos como la migración y los escándalos de pedofilia.

Pidió recordar que la encuesta, cuando habla de Iglesia Católica, no se refiere a la ciudadanía que profesa la fe en clave eclesial, sino exclusivamente a los obispos y sacerdotes del país.

Para Araya, frente a los resultados de la encuesta, es necesario hacer esfuerzos para recuperar el posicionamiento especialmente entre las generaciones más jóvenes, así como tener en cuenta los temas que despiertan sensibilidad en el ambiente, como los relacionados con los derechos sexuales y las minorías.

En relación a la migración de creyentes hacia otros grupos, dijo que no se pueden desconocer motivaciones que expresan estas personas, como el hecho de sentirse más tomados en cuenta así como las experiencias vivenciales de la fe.

La Iglesia vive de Cristo, no de encuestas

Al respecto, el Padre Mauricio Granados, secretario adjunto de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, dijo que no le sorprende el resultado general obtenido por las instituciones, pues se trata de una tendencia cultural que se ha instalado en Occidente desde los años 90, que nace en Europa y que afecta en este momento a América Latina con fuerza, además se siente el peso de la opinión de generaciones más modernas como los llamados millenials, (nacidos entre 1980 y el 2000) que tienen un desarraigo más generalizado por las instituciones y el modelo de sociedad democrática desprendido después de la II Guerra Mundial. 

La Iglesia, explicó, aunque a sí misma no se considera una institución como tal, sino un misterio, en el común de la gente, especialmente quienes ven a la Iglesia solamente como su jerarquía, puede percibirse de ese modo y por tanto también se ve afectada por ese desgaste.

El sacerdote coincidió que podrían haber efectos de la campaña electoral, en particular del descontento que algunas personas sintieron ante lo que percibieron como una inacción de los obispos y sacerdotes a los supuestos ataques que recibió la Virgen de los Ángeles, desconociendo el hecho de que pesaba sobre la Iglesia una medida cautelar del Tribunal Supremo de Elecciones que le impedía manifestarse abiertamente. Otro factor que mencionó fueron efectivamente los casos de abuso sexual de Chile y Estados Unidos.

“Con ese telón de fondo observamos con atención el dato, pero también tenemos que equipararlo con el desgaste de las demás instituciones de nuestro país”, dijo.

El Padre Mauricio recordó que la Iglesia no puede vivir de las encuestas ni de la opinión pública, ya que su trabajo es testimonial. “Ser sal de la tierra y luz del mundo conlleva enfrentarse a las ideologías que adversan el Evangelio, temas como oponerse el lucro y defender la vida muchas veces traen descrédito”, dijo. “Jesús muere al final por la condena popular, que en términos de opinión pública sería muy mala”, agregó.

Eso sí, dijo, lo que debería de preocupar a los católicos es que ese dato que revela la encuesta se convierta en un obstáculo para presentar el Evangelio, es decir, que los prejuicios sociales impidan realizar la misión.

“Ahí si debemos de redoblar los esfuerzos, y no solo en los campos tradicionales de la evangelización, como la catequesis y la proyección social, sino en nuestra comunicación con la sociedad, en clave de transparencia y de mostrar que esos prejuicios no son ciertos, que es mentira por ejemplo que la Iglesia viva para acumular dinero o que se goce en privilegios inexistentes”, agregó.

Por eso, llamó a la conciencia especialmente de los católicos sobre cómo sopesar los datos de encuestas como éstas, recordando que la Iglesia es la proyección de Jesucristo en la realidad, ya que el Señor sigue hablando, bautizando y dando su gracia a la sociedad a través de la Iglesia.

“No podemos vivir de cortoplacismos, es un dato a tomar en cuenta, pero no es el dato fundamental, nuestro dato fundamental es lo que está haciendo el Señor a través del trabajo de la Iglesia en los corazones y las vidas de las personas”, concluyó.

 

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