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“La renovación de la Iglesia comienza con los jóvenes”

el . Publicado en Entrevista

El Padre Alexandre Awi es el secretario del Dicasterio de Laicos, Familia y Vida desde el 31 de mayo de 2017, fecha en que el Papa Francisco lo nombró. Además, el sacerdote de nacionalidad brasileña es miembro de la Fraternidad de Padres de Schoenstatt.

El Eco Católico conversó con el sacerdote para hablar del protagonismo que están teniendo los jóvenes en la Iglesia, a propósito de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), evento en el que, además, estuvo presente.

Sofía Solano Gómez
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¿Se puede decir que ha llegado la hora de los jóvenes en la Iglesia?

Sí, yo diría que es un momento de gracia, un kairós para la Iglesia. Toda la preparación del Sínodo de los Obispos, sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, que se junta ahora con la JMJ como una continuación de este Sínodo y una nueva actitud de la Iglesia con respecto a los jóvenes. Ya teníamos en la JMJ como una valorización de la presencia de los jóvenes, pero creo que el Sínodo le dio mucha más profundidad y le trajo una actitud de escucha, que también esperamos que en el Foro Internacional de la Juventud (en Roma del 18 al 22 de junio de 2019) pueda seguir dándose, en el sentido de tener este organismo de representación de los jóvenes ante la Santa Sede, que fue algo que el Sínodo quiso y por eso creo que sí, es la hora de los jóvenes.

¿Por qué es importante que los jóvenes sean corresponsables activos en la vida y la misión de la Iglesia? ¿Cuál es su aporte específico a la evangelización?

Es fundamental, ya san Benito decía que para saber la voluntad de Dios hay que escuchar a los más jóvenes y creo que como el Espíritu tiene esta frescura propia de la novedad y de la creatividad, se manifiesta muy especialmente en los jóvenes. Por otro lado, los jóvenes son bautizados, confirmados y por lo tanto son miembros activos de la Iglesia, son receptores de la acción pastoral y son propiamente protagonistas. Además, para convencer a un joven de que Jesús es el camino, la verdad y la vida nada mejor que otro joven para que lo haga. Realmente sí, el protagonismo y la acción de la juventud es importante, la Iglesia jamás va a ser joven ni creativa sin ellos, todos los movimientos de renovación comienzan con jóvenes. San Francisco era joven, santo Domingo también y san Ignacio, todos cuando eran jóvenes fue cuando les vino este impulso del Espíritu de cambiar, de llegar, de salir, de ir a otros… creo que es fundamental que la Iglesia de a los jóvenes ese protagonismo.

¿Qué frutos espirituales espera sean una realidad en nuestros países luego de la JMJ de Panamá?

Como en muchos lugares donde hubo una JMJ, (los primeros afectados por esta gran corriente de renovación son en primer lugar el propio país, en este caso Panamá y Costa Rica también, y Centroamérica de manera especial) los países tuvieron su pastoral juvenil totalmente renovada. Entonces ojalá que puedan aprovechar este impulso y obviamente aquellos que vienen de lejos también tienen muchas historias de cómo vuelven a sus países llevando este fuego de esta experiencia internacional que no siempre tienen, de una juventud viva. Pienso, por ejemplo, en países muy pequeños en que a Iglesia Católica es minoría, es increíble después ver cómo lo hacen, cómo renuevan su propia fe y su forma de realizar la pastoral juvenil, así espero, ojalá, pase en esta JMJ.

Si tuviera que mencionar los tres desafíos o problemas más graves que enfrentan los jóvenes latinoamericanos, ¿cuáles serían y cuál debe ser la respuesta de la Iglesia?

Los desafíos son muchos y el Sínodo los trajo en tantas dimensiones, pensando en Latinoamérica sin duda hay preocupaciones muy fuertes con la violencia, con la pobreza y las drogas.  Me parece que son temas que no podemos dejar de tratar, la Iglesia no puede dejar de dar su aporte en el sentido de transmitir valores que ayuden a disminuir esa violencia, combatir el mundo del tráfico y de las drogas que llega de una manera tan directa a nuestra juventud. 

Sobre la participación de los jóvenes y los laicos en la Iglesia ¿actualmente se está ganando la lucha contra el clericalismo, contra el cual el Santo Padre insiste tanto?

Se está ganando, va a depender mucho de algunos lugares, de países, de estructuras, de sectores, yo creo que el Papa insiste tanto porque él lo ve en muchos lados. Creo que es algo que tenemos que vencer primero nosotros los sacerdotes dentro de nosotros mismos, de nuestra formación, pero también los laicos porque a veces son ellos más clericales que el clero, que siempre esperan que el Padre haga, diga, decida, me parece que estamos en eso, pero todavía nos queda un buen trecho.

Desde su experiencia personal ¿cómo motivaría a un joven a descubrir su vocación? 

Desde la perspectiva incluso también del Sínodo y en general (no sé cómo será la realidad acá) cuando se habla de vocación, lo primero que se piensa es en la vocación sacerdotal-religiosa y eso tiende a asustar a los jóvenes. El Sínodo habló claramente de eso y pidió que toda nuestra pastoral juvenil fuera vocacional, en el sentido de que todo joven y todo ser humano tiene una misión, una vocación, un llamado de vida dado por Dios. 

En primer lugar, creo que el trabajo que se tiene que hacer con los jóvenes es que ellos se den cuenta que son amados por Dios, que recibieron una misión de Dios y tienen lugar en este mundo, por lo tanto, pueden ver su vida en una perspectiva vocacional, que va a incluir una opción de un estado de vida que puede ser matrimonial, pero también puede ser la vida consagrada y religiosa.

El Papa Francisco dice muy claramente en Evangelii Gaudium ‘yo soy una misión en este mundo’, cada uno de nosotros está llamado a una misión en este mundo, entonces creo que hay que enseñar a los jóvenes a descubrir, a ver, a creer que tienen esa misión y en ese contexto van a descubrir también la vocación religiosa, sacerdotal y matrimonial como caminos posibles.

La figura de la Virgen María ocupa un lugar central en esta JMJ de Panamá, ¿Qué le dice la Virgen María con su ejemplo a los jóvenes de hoy?

No hay que olvidar que cuando María dio su sí era joven y por eso es un llamado inmediato a los jóvenes, aunque no tengan por naturaleza toda la experiencia de vida, a que Dios confía en ellos en primer lugar, les da una misión y espera su sí. María es ejemplo en muchos aspectos, siendo joven no dejaba de rezar, de tener su contacto con Dios, era una persona atenta, preocupada, pero también con mucha fuerza. 

El Papa habla mucho de la revolución de la ternura y María une a esa fortaleza de, por ejemplo, enfrentar a una sociedad que podía, digamos, difamarla por la decisión que estaba tomando de aceptar este llamado de Dios, pero por otro lado era muy tierna y humana para acoger a Jesús, para cuidar de los más mínimos detalles de qué significaba ser madre.

¿Por qué es importante que en eventos como la JMJ, los jóvenes compartan su fe con otros y no tengan miedo a expresarla en público?

Sin duda la JMJ nos da ánimo para hacer lo que a veces en el día a día los jóvenes tienen más dificultad de hacer, porque en general, ellos están cercados a un ambiente no religioso, no cristiano, donde la fe, los principios de la Iglesia y los buenos valores son cuestionados. 

En la JMJ uno descubre que hay tantos que piensan, sienten y creen como nosotros, eso hace que los jóvenes se sientan también más fortalecidos, dicen no estoy solo, hay un montón conmigo, eso les ayuda después a enfrentar el ser cristiano en una universidad, la vida diaria o en un noviazgo.

La JMJ a muchos les produce eso, ¿y qué es tan importante para los jóvenes como el sentido de pertenencia a un grupo?, es sentido de tener amigos, de no estar solos, de no estar luchando solos con el mundo. Creo que la JMJ nos fortalece a los adultos también, nos hace creer, estos jóvenes se entregan al máximo, ¿cómo yo no lo voy a hacer?

Movimientos de Iglesia como Schonstatt dan a los jóvenes la oportunidad de encontrar y desarrollar carismas, ¿Qué es necesario hacer para aumentar su capacidad de atracción?

La invitación del Papa es siempre salir, es que uno no esté tan centrado en sí mismo, en el cultivo ser del propio movimiento, sea de la propia vida de la Iglesia para la vida parroquial, en fin, que se anime a ser misionero y a salir, esa es la forma propia de atraer a los otros jóvenes. Los jóvenes tienen formas muy juveniles como la música, los medios de comunicación social, el arte que pueden atraer de una manera distinta a los jóvenes que no son de Iglesia. Hay que atreverse a salir, esa es la llave de la posibilidad de llegar a otros.

Finalmente, ¿qué planes o proyectos lleva adelante el dicasterio a su cargo, en favor de los jóvenes de Latinoamérica y del mundo?

En este momento lo principal es actuar, realizar todo aquello que el Sínodo nos dejó como misión. Se dice que nuestro dicasterio debe ser fortalecido, entre otras iniciativas, de un Organismo Internacional en Representación de la Juventud, para eso ya tomamos esta iniciativa de organizar un Foro Internacional de Jóvenes para el mes de junio (en realidad es el décimo primero que se hace en el dicasterio, pero el último fue en 2010). 

Ahora con el impulso del Sínodo esto va a traer una nueva fuerza, un nuevo incentivo para que todas las sugerencias del Sínodo no caigan al vacío, y que de hecho los jóvenes se preocupen de llevar a su Conferencia Episcopal, a su Movimiento estos impulsos que dejó el documento.

 

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