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“La banda es un espacio muy valioso de evangelización”

el . Publicado en Entrevista

 

 

Ernesto Mora Prado es un joven músico de 23 años, oriundo de San Ignacio de Acosta. Es la persona que escribió los arreglos musicales de las obras que tocó la Banda Municipal de este cantón josefino el pasado 1 de enero en Pasadena, California, en el Desfile de las Rosas. La presentación, en la que Ernesto tocó la tuba, le mereció a la banda todo tipo de elogios por su calidad técnica y capacidad para transmitir la esencia costarricense a través de la música.

Ernesto es seminarista de la Diócesis de Puntarenas, y en esta entrevista explora en clave de fe tanto la experiencia del desfile como la misma existencia de la banda, pues, como él mismo lo explica, se ha convertido en una herramienta de evangelización para los jóvenes de la comunidad. Basta decir que su lema es la frase de san Ignacio de Loyola: “A la mayor gloria de Dios”. Ernesto cursa su quinto año de formación sacerdotal en el Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles, que corresponde al primer nivel de Formando Pastores al estilo de Jesús. 

Martín Rodríguez González
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¿Desde cuándo formas parte de la Banda Municipal de Acosta y cuál es tu función en ella?

Yo ingresé a la agrupación cuando se inició en el año 2005, mi recorrido en ella ha significado mucha perseverancia y esfuerzo, inicié a estudiar trompeta y con el paso de los años fui aprendiendo más y más. En el 2008 con solo trece años dí mis primeros pasos como profesor de la banda, en el 2010 era director de la banda básica de conciertos de la escuela de música. Ya para entonces escribía música y con el tiempo me fui convirtiendo en el arreglista oficial de la Marching Band hasta la actualidad, además desde el 2014 soy tubista de la banda.  

¿Cómo nace en Ernesto la pasión por la música y qué significa en tu vida?

Mi inquietud se ve motivada por mi abuela Carolina Corrales (c.c. Coralia) y gracias a ella inicié mis estudios en la música y con el tiempo la música se convirtió en la que organiza y la que establece parte de mi identidad como persona, se convirtió en mi inspiración y motivación, y cada vez que tocaba una nota musical podía expresar sentimientos muy profundos. Cuando comencé a escribir música podía decirlo todo con tan solo tomar un pentagrama y ponerle notas musicales.

¿Cómo se gestó la participación de la banda en el Desfile de las Rosas en Estados Unidos?

Desde hace ya bastantes años muchas bandas del país habían querido aplicar y ser aceptadas, pero no hubo éxito en ninguna ocasión, incluso recuerdo que se unieron varias bandas (entre ellas la de Acosta) pero no hubo respuesta positiva a la aplicación. Es así como la banda decide hacer su propia aplicación en el 2017 con la asesoría de Marching Band Inc. y ese mismo año recibimos la respuesta más emocionante que ha tenido la Banda de Acosta en toda su historia: íbamos a ser la representación de Latinoamérica junto a Puerto Rico. Fueron muchos años de formación de músicos, de valores, y de disciplina. 

¿Qué fue necesario hacer para representar dignamente a nuestro país en este evento de alcance mundial?

Algo muy importante para la banda es tener muy presente nuestro lema, que a su vez es una frase de san Ignacio de Loyola, y es hacer todo “a la mayor Gloria de Dios”, esto le da a la banda una base sólida y de ahí se forjan valores de humildad, perseverancia, pasión, acción, actitud, inteligencia emocional, mucha disciplina, entre muchos más valores y dones. Para todos nosotros esta oportunidad ha significado un agradecimiento profundo al Señor y a él nos amparamos, él nos da la sabiduría para saber actuar y nos da la dignidad necesaria para llevar a cabo esta misión tan importante. 

¿Personalmente, cuál fue el sentimiento al conocer la noticia de que serías parte del desfile de bandas más importante del mundo?

Yo me di cuenta de la aceptación que tuvo la banda dos semanas antes que todos los demás miembros, solo los directores, el asesor y yo sabíamos la noticia, no podíamos decir nada porque la organización del desfile pedía filmar la reacción al darles la noticia. Así que al yo darme cuenta fue un sentimiento conmovedor y de muchos sentimientos encontrados porque era un paso muy importante para la agrupación y para el país, pero en el momento implicaba un secreto total. Lo primero que hicimos los directores y yo fue reunirnos para establecer la música que se tocaría en el desfile y dí inicio a escribir la música que se utilizaría, esto implicaba muchísima emoción y un reto personal para dar el punto en lo que la banda quería trasmitir en el área musical, pues tenía que ser nuestra identidad nacional y nuestra alegría latina. 

¿Cómo viviste propiamente el día de la presentación de la banda?

Todos lloramos mucho al vernos ahí el día del Festival de Bandas. Me correspondía afinar la banda y teníamos poco tiempo, corrimos mucho para lograrlo y a la vez nos llamaban y decían que ya nos correspondía salir al estadio a presentarnos; y llegó el momento de salir. Cuando estábamos presentándonos en ese estadio lleno de personas, donde todos estaban gritando y aplaudiendo, simplemente comenzamos a llorar y a abrazarnos porque sabíamos que fue mucho el esfuerzo con tan pocos recursos y con grandes limitaciones, pero ahí estábamos, frente a un público que retumbaba gritando... “¡Ticos, Ticos!” Igualmente, el 1 de enero desde madrugada estábamos alistándonos para salir, y cuando dimos la primera nota musical cada uno dio lo mejor durante esos nueve kilómetros en desfile, y al llegar al final todos gritábamos de la alegría de haber llegado al final de una meta tan hermosa. 

¿En clave de fe qué significa para Ernesto una oportunidad como ésta?

La banda es un espacio muy valioso de evangelización y a la vez una herramienta evangelizadora, en la banda no todos son católicos pero todos conocen y experimentan el amor y Dios es amor, así que todos experimentamos la cercanía de Dios. En la banda siempre ha estado muy presente una espiritualidad bastante definida, llena de valores, recuerdo muy bien que después de cada Festival de la Luz, cuando la banda llegaba a Acosta a la 1 a.m. llegábamos y el Padre nos esperaba para darle gracias a Dios e incluso tocar una pieza para Jesús. Gestos como orar después de cada ensayo, encomendar a Dios todas nuestras presentaciones y llevar como lema “Todo a mayor Gloria de Dios” ha significado para mí una riqueza sumamente importante ya que la banda me ha evangelizado y la banda me da la oportunidad para evangelizar en cada acción que yo haga. La oportunidad del Rose Parade (Desfile de las Rosas) nos inspira para saber que Dios ha estado a nuestro lado siempre y lo seguirá estando, porque fueron muy pocos los recursos humanos que teníamos y muchísimos los recursos espirituales que el Señor nos ha regalado para hacer posibles lo sueños de niños y jóvenes de Acosta y de pueblo vecinos. 

¿Cómo nace en Ernesto la llamada y la vocación a la vida sacerdotal?

Nace a través de mi mejor amigo y compañero de colegio José Carlo Morales, su espiritualidad y amor a Jesús fue inundándome y con el paso del tiempo incluso tenía sueños donde él me decía que fuera al Seminario. Luego tuve más experiencias con personas que no conocía y que me topaba en el trabajo que tenía en Coopenae, personas que me decían que si alguna vez me había preguntado si me gustaría llegar a ser sacerdote, y fue así como me animé a cuestionarme y sin saber si iba a ser aceptado renuncié a mi trabajo para dedicarme a ir más a misa, a recibir dirección espiritual y así poder ir respondiendo. Comencé a cantar en las misas de mi parroquia y poco a poco me fui enamorando de Aquel que inquietaba mi corazón. En el 2014 hice encuentros vocacionales y al final del año había recibido la noticia de mi promotor vocacional de que había sido aceptado para ingresar a discernir mi posible vocación sacerdotal y formarme para ello dentro del Seminario, ese día fue el más feliz de toda mi vida. 

¿Qué apoyo recibiste de tu familia, amigos y compañeros del Seminario para tu participación en el desfile? 

Recibí todo el apoyo, sobre todo de mi familia, gracias a mi familia he logrado muchas cosas en mi vida y esta oportunidad fue motivada por mi mamá y especialmente por mi hermano Sergio. Por parte de mis amigos del Seminario he recibido mucho cariño y apoyo. Yo agradezco a Dios que me regalara inmerecidamente personas tan especiales, por supuesto también agradezco a los directores de la banda ya que ellos me dieron lo necesario para poder llegar hasta allá. Dios les pague tanto cariño a todos los que de una u otra manera colaboraron conmigo y con los muchachos de la banda para poder cumplir el sueño. 

¿Es cierto que aprovechaste tu estadía en Estados Unidos para participar en una misa y servir en ella desde tu formación como seminarista? 

Una persona que quiere mucho la banda es el Padre Enrique Rivero del clero arquidiocesano, párroco actual del Santuario Nacional Santo Cristo de Esquipulas, así que él también acompañó la banda en su viaje a Pasadena. Durante la estadía allá teníamos dos celebraciones eucarísticas muy importantes, la celebración de domingo y la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, así que le propuse al Padre hacer la celebración y aceptó, llevamos lo necesario y pedimos en el hotel donde estábamos un salón, así fue como encomendamos en la actividad más importante que tuvimos, nuestras presentaciones y la celebración de fin y principio de año. Una de las Eucaristías fue transmitida por Alta Visión (canal de Cable Santos). Fue muy bonita la experiencia de vivir nuestra fe allá sin ser interrumpida por la presentación, por el contrario con mucha alegría participamos de las celebraciones y fue una gran oportunidad de evangelización. 

¿Qué anécdotas o enseñanzas sacas de lo vivido junto a tus compañeros de la banda en esta experiencia?

Una enseñanza muy bonita es saber que sí se pueden lograr los sueños, sí se pueden lograr grandes metas, y sí se puede evangelizar con la música en todo momento, y cada una de ellas con la gracia de Dios. Una anécdota bonita es que a la gente le ha impactado mucho la energía de la banda, la alegría y la actitud. Durante los 9 kilómetros lo que más me impactó fue ver tantas banderas y todas de Costa Rica, cada persona estaba esperando ver a Costa Rica pasar por las calles de Pasadena y nuestro lema de “Toda la Gloria a Dios” pasó ahí también, también pasó por esas calles el esfuerzo de tantas familias de nuestro país, por esas calles pasaron sueños e inspiraciones enormes de más de 240 integrantes de la banda de un país pequeño que dice sí  a una cultura que construye. 

Nuestro sueño no era simplemente ir a Pasadena, porque si fuese así entonces ya la banda para este 2019 contaría su final, el sueño de la banda es educar y formar valores primordiales en la vida de tantos jóvenes y a su vez evangelizar con el testimonio de dichos valores humanos y de fe. Cosas como estas impactan la vida de esos jóvenes a tal punto de que quedará grabado para siempre en sus corazones y con ella queda grabado la Gloria de Dios en todo lo vivido. 

 

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