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“El caos vial nos quita salud física y mental”

el . Publicado en Entrevista

  • Primera Dama de la República, Claudia Dobles Camargo

Laura Ávila Chacón
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La arquitecta Claudia Dobles Camargo, Primera Dama de la República, lidera desde su desapacho las acciones del gobierno en cuanto a movilidad urbana, que también abarca aspectos como vivienda y ordenamiento territorial. Su principal reto es sacar adelante la modernización del sistema de transporte público y aportar “una visión del siglo XXI” al desarrollo urbano de nuestras ciudades.

Usted marca una nueva forma de entender la función de la Primera Dama de la República. ¿Era su plan o lo asumió como una urgencia del país?

Ninguna de la dos. Creo que lo asumo básicamente porque esa es la raíz profesional que yo tengo. Realmente no fue una intención proponerme a mi misma un reto, eso hablaría más de otras cosas y no fue así. Ni tampoco porque hubiera un sentido de urgencia, la intención realmente nace porque es lo que yo hacía desde hace muchísimo tiempo y tengo experiencia haciéndolo y ahí es donde pensé que podía agregar más valor. Responde a mi contexto profesional. 

La movilidad y el transporte son dos de los mayores retos que enfrentamos los costarricenses, ¿Cuál es su visión de las respuesta que requiere el país en estos temas?

En efecto, son procesos complejos y de los grandes desafíos que tiene, no solamente Costa Rica, sino el mundo entero. La transición del transporte público y como se está moviendo de manera acelerada y transformada es el reto. Dicho eso, Costa Rica tiene un rezago muy importante de planificación estratégica en su sistema de transporte público e infraestructura, entonces hay que ser totalmente transparentes con la ciudadanía: nosotros primero estamos generando la visión estratégica y a partir de ella buscamos enlazar el transporte público y la planificación en términos de movilidad. La movilidad, que incluye transporte motorizado y también no motorizado, la estamos ligando a la planificación urbana, el ordenamiento territorial y la forma en que diseñamos nuestras ciudades. Es una visión que responde al siglo XXI, a las complejidades de nuestro tiempo, y a partir de ahí, que es una visión muy macro, generar de modo realista proyectos como los que hemos tomado en esta administración.

¿Cuáles son esos proyectos a los que se apuesta?

El primero y uno de los más ambiciosos es el tren eléctrico del Gran Área Metropolitana, es un proyecto que va a tener impacto significativo porque llegará a cuatro de las siete provincias y si lo logramos llevar adelante, va a generar acciones habilitantes en las otras tres provincias. El segundo proyecto es la modernización del sistema de buses que va de la mano con el tren eléctrico, osea, el tren eléctrico va a generar un impacto muy positivo, pero no es la solución a los problemas de congestionamiento que vive el Gran Área Metropolitana y ciertamente, solo no va a ser la solución. Hay que verlo desde un punto de vista más sistémico y unir esfuerzos para que realmente se den las respuestas que se requieren. Cuando unimos la modernización del sistema de buses al tren empezamos a generar un sistema. A partir de ahí si empezamos a unir ciclovías llegando a los puntos de conexión y peatonización también empezamos a generar sistemas. En síntesis, sería tren eléctrico, sectorización y el pago electrónico, que nos va a dar información para poder tomar decisiones a nivel de política pública con base en datos, ciencia y técnica, no con base en buenas intenciones o con información incompleta no estandarizada.

¿Por qué ha costado tanto la implementación del pago electrónico?

Realmente la parte del pago, la acción de pagar de manera electrónica, es lo más fácil, lo que está detrás de eso: el mecanismo, la plataforma, la interoperabilidad, el manejo de datos, los protocolos de información, dónde se guarda esa información, la seguridad, etc, es lo complejo. Entonces si se va a hacer, queremos hacerlo bien, por eso ha demorado tanto tiempo. Poner un aparato para pasar una tarjeta es sencillo, la estructura y el engranaje que hay detrás, quién y cómo se maneja esta información, qué tanto se abre al público, cómo se generan los protocolos, es la parte compleja y en eso estamos trabajando, pero vamos bien, se quiere sacar una primera etapa con el INCOFER y estamos, según el cronograma, avanzando como es debido tomando todas esas consideraciones. 

¿El desorden territorial que padece nuestro país está ligado a la postergación en los temas de movilidad?

La postergación no está ligada, pero el caos vial sí. Son cosas distintas. La postergación responde a que lamentablemente no hemos sido capaces de dar una respuesta articulada. El caos vial sí responde directamente a una falta de planeamiento y ordenamiento territorial. Ocupamos urgentemente darle una respuesta al caos vial que nos quita salud física y mental, y que además tiene un impacto fuerte en la economía del hogar. 

Sobre los proyectos, ¿son optimistas de sacarlos en estos cuatro años?

Somos optimistas de que vamos a poder generar el contexto para que esto se siga desarrollando en miras a la transformación que se necesita. Un cambio de esta magnitud va a tomar varias administraciones, no es una tarea solo de esta administración, lo que queremos hacer es determinar cuál es esa visión y hacia dónde queremos llevarla, no solamente a nuestro transporte público sino a nuestras ciudades, cómo queremos experimentarlas, vivirlas, planearlas y permitir los proyectos que catalicen ese proceso, pero transcederá esta administración sin lugar a dudas.

¿Cuál es el ideal de ciudad que contempla la visión que proyecta?

Una ciudad muchísimo más inclusiva, de usos mixtos, que tiene áreas públicas para que la ciudadanía las disfrute, una ciudad que genera comunidad y cultura, una ciudad que se convierta en una herramienta en busca de la equidad. En este momento lo que tenemos es una paradigma completamente opuesto, es una ciudad estratificada que nos divide, una ciudad que nos limita en la búsqueda de oportunidades, una ciudad que no nos permite la convivencia en comunidad, una ciudad que no tiene espacios públicos ni para caminar, con un transporte público que no es eficiente, lo que queremos es justamente lo contrario.

Ordenamiento territorial y acceso a vivienda van de la mano ¿Cuál trabajo prioriza en este campo?

Uno muy fuerte con las municipalidades para que generen planes reguladores, y a su vez, apoyar que se desentrabe la aprobación de estos planes que son de las herramientas más poderosas que tienen los gobiernos locales para generar un ordenamiento territorial que realmente, como se dice, “marque la cancha” de las reglas del juego.

Reglas que muchos, por mucho tiempo, se han saltado…

Ciertamente tenemos un enfoque a nivel territorial donde en este momento se están haciendo barbaridades a falta de lineamientos sobre cómo queremos desarrollar nuestras ciudades pequeñas e intermedias, pues muchas de ellas están creciendo muy rápidamente sin ningún tipo de regulación y eso es completamente nocivo, no solamente para el medio ambiente, sino incluso para nuestros sectores productivos.

¿Y en cuanto a acceso a vivienda?

Estamos también trabajando con el sector para generar o fortalecer herramientas financieras sobre todo para que la clase media tenga acceso a vivienda digna. La clase media, lo he dicho en muchísimas ocasiones, no tiene las bondades de los estratos de mayor poder adquisitivo de nuestra sociedad. A nivel de créditos bancarios se le cierran muchas puertas, y tampoco es sujeta a un bono de vivienda, entonces está en un intermedio donde muchas veces lo que se podría pagar en una hipoteca se paga en alquiler.

La vivienda es la mayor carencia entre los estratos más pobres de la sociedad ¿Siente que las respuestas dadas  hasta ahora han dado los resultados esperados?

Que una familia de sectores vulnerables tenga casa propia siempre es algo positivo, ahora, eso está lejos de ser todo lo necesario para que salga de la pobreza. El abordaje debe ser mucho más integral. Hemos hecho un mal trabajo por ejemplo dándole a las personas un bono de vivienda en lugares a veces completamente alejados de los servicios, de los centros educativos y de los posibles centros de trabajo, desconectándolos de las oportunidades de desarrollo. Hay que pensar de una manera mucho más integrada para que las acciones tengan efectos más importantes.

 

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