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“Cada controversia es una oportunidad para comunicar nuestro mensaje”

el . Publicado en Entrevista

  • Jack Valero, experto en comunicación sobre temas de Iglesia

Danny Solano Gómez
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A veces en una conversación entre amigos se comenta sobre alguna noticia relacionada con un tema polémico, como el aborto o el llamado “matrimonio homosexual”, y alguno opina que el pensamiento de la Iglesia es “cerrado”, “retrógrada” o “discriminatorio” y otros calificativos que sin duda podrían resultar molestos para cualquier creyente.

¿Qué debería responder un cristiano cuando alguien dice algo así como: “La Iglesia protege a los curas pedófilos”, “¿por qué no permiten que dos hombres que se aman se casen?”, “se oponen a que una pareja pueda a cumplir su sueño de tener un hijo por medio de Fertilización in Vitro” o “están en contra del aborto porque son machistas e ignorantes”. 

La semana pasado estuvo en el país Jack Valero, fundador de Catholic Voices, un proyecto que inició en Reino Unido en 2010 y consiste en capacitar a laicos para que sepan desenvolverse ante los medios de comunicación sobre temas relacionados con la Iglesia, especialmente los más controversiales.

Este experto en comunicación impartió una charla el sábado 27 en el auditorio del Centro Universitario Miravalles, en Sabanilla de Montes de Oca, donde habló sobre cómo debería reaccionar un católico cuando escuche afirmaciones en contra de la Iglesia que no representan su pensamiento real o que resultan ser falacias.

Tenemos el mejor mensaje

Valero expuso sobre el “reframing”, una técnica que consiste en escuchar las ideas de los demás, identificar los valores comunes expresados por la contraparte (lo cual además ayuda a la empatía) y a partir de ahí exponer el pensamiento cristiano. 

El expositor partió de una premisa importante: “Si la Iglesia Católica tiene el mejor mensaje del mundo, ¿por qué la gente no lo quiere escuchar?”. El auditorio respondió que hay prejuicios en contra que provocan rechazo de antemano. 

De esta forma Valero, español residente en Inglaterra, explicó que muchas veces algunos se ponen en contra de la Iglesia porque sienten que coloca su doctrina por encima del bien o la felicidad de las personas, cuando realmente lo que busca es precisamente eso.

Por ejemplo, si la Iglesia se opone a la legalización del aborto no es porque quiere que las adolescentes en condición de pobreza sufran por un niño que no desean o que se practiquen un aborto clandestino y mueran, sino porque considera que esa no es la mejor manera para tratar la situación ni para proteger la integridad y dignidad humana.

Allí es cuando un católico, antes de enojarse, alzar la voz o bloquear a alguien en Facebook, puede mantener la calma y buscar qué valores cristianos hay en común con quien emite ese tipo de opiniones. 

Siguiendo el ejemplo anterior, un valor común con una joven feminista pro-aborto podría ser que tanto ella como usted desean ayudar a esa adolescente embarazada, pues ambos quieren que ella no sufra y que pueda desarrollarse plenamente. 

No se trata de “imponer una doctrina”, sino de encauzar la conversación a un nivel serio, maduro y enriquecedor, tanto para un lado como para el otro, sin necesidad de acusar o juzgar de insensible u otros adjetivos al que piense distinto, ya que esto no ayuda a una sana discusión.

Eco Católico conversó con Jack Valero sobre el reframing. A continuación un extracto del diálogo:

¿Cómo nació Catholic Voices y cuál es su objetivo?

Se trata de entrenar laicos sobre cómo comunicar el mensaje de la Iglesia en temas polémicos de manera que se escuche y se entienda, primero en los medios pero ahora también en parroquias, colegios y en las conversaciones comunes de amigos. Fue un proyecto que iniciamos dos personas, inició en el 2010 para preparar la visita del Papa Benedicto XVI. Entrenamos a mucha gente que apareció en los medios de comunicación, luego la idea se extendió a otros países y empiezan grupos en más de 20 países.

¿Qué ocurría en Reino Unido que ustedes vieron la necesidad de preparar a laicos para que hablaran sobre temas polémicos?

Tenemos un gran mensaje, pero no lo sabemos comunicar correctamente o a veces cuando lo hacemos la gente siente rechazo y no logramos que se entienda bien, por eso pensamos que era valioso entrenar gente para que lo hiciera de manera adecuada. Pensamos en los laicos porque comparten las mismas situaciones que nosotros, tienen que trabajar, pagar cuentas… Entonces podemos hablar de la Iglesia desde nuestra realidad concreta.

¿Cuáles son los errores más comunes cuando comunicamos nuestro mensaje?

Hoy en día la gente se interesa por cosas católicas cuando hay controversias y podemos cometer el error de pensar que es muy complicado hablar sobre eso, pensamos que no es el momento, pero en realidad es la mejor oportunidad que tenemos para comunicar. El tiempo de la controversia es el tiempo cuando la gente está escuchando.

Otro error es enfadarnos, pensar que el mundo está contra nosotros, porque no nos hace caso, nos sentimos víctimas. Eso es falso, en el sentido de que nosotros tenemos un mensaje y debemos explicarlo para que la gente lo escuche y entienda.

Un error también es estar a la defensiva, nos atacan y nos defendemos, en vez de explicar. Otro tema es hablar como si uno tuviera toda la verdad, cierto que la Iglesia Católica tiene la verdad, pero si yo pienso que tengo toda la verdad hablaré de una manera en la cual parece que estoy imponiendo mis ideas a otros. Aunque la Iglesia tenga la verdad mi percepción de ella siempre es imperfecta. Cuando hablo debo tener la humildad necesaria para escuchar a la otra persona. 

Cuando pasan estas cosas la clave es que todos al final queremos lo mismo. Las críticas que hacen de la Iglesia se basan en valores cristianos y como todos queremos lo mismo tenemos que llegar a esos valores comunes y hablar desde ahí.

¿Cómo definiría el reframing? 

Precisamente eso, captar que en las críticas que se hacen a la Iglesia tienen la intención positiva detrás. Cuando dicen: “La Iglesia está más interesada en su doctrina sobre la vida que en la compasión por la chica que ha sido violada” o “tienen más interés en la doctrina de que la vida es sagrada que el sufrimiento de un enfermo sufriendo en un hospital” o “tiene más valor la doctrina sobre el matrimonio que el amor de dos hombres”… en estos casos se ve que lo que les mueve es la compasión por la vida, por la personas que sufre, por el amor entre las personas. Ahí tenemos el valor cristiano que subyace detrás de la crítica y que nosotros compartimos. 

Entonces ¿de qué se trata la comunicación? Hemos descubierto que la comunicación no se trata tanto de decir nuestras ideas si no de encontrar esos puntos comunes y hablar a partir de ahí. Eso significa que no tenemos que pelearnos con nadie, por décadas hemos estado peleándonos un lado y el otro, cada uno con su tema, pero si encontrarnos ese valor en común, ese punto que nos une, vemos que es más eficaz.

La escucha, poner atención a lo que nos dicen para saber responder y encontrar qué es lo compartimos… 

Exacto, eso es muy importante, para llegar al punto común tenemos que escuchar mucho más a las otras personas, no pensando que nosotros tenemos toda la verdad y ellos están equivocados, sino que todos tenemos cosas que aprender del otro. 

¿Qué hacer, por ejemplo, antes de publicar en Facebook o decir algo en una reunión de amigos sobre un tema delicado? 

En Facebook es un poco más difícil porque la distancia hace que la gente sea más agresiva y diga cosas que a lo mejor no diría cara a cara. Entonces yo lo que le digo a la gente es: “Busca siempre lo positivo del otro y no pienses mal de él”. 

Realmente tienes que pensar lo que quiere el otro, que su intención es buena, no juzgues y habla desde ahí, así el diálogo puede ser mucho más fructífero, si juzgamos previamente y empezamos así no llegamos lejos. Entonces se ve como una ideología más, aunque nosotros no pensemos así, pero se percibe como eso.

De hecho, sucede que en una discusión uno u el otro quiere ganar…

Ese es otro fallo, uno de nuestros principios de comunicación es que se trata de dar testimonio, no de ganar. Lo nuestro es dar testimonio de lo que creemos, si tú quieres ganar entonces ya has perdido. Es peligroso querer ganar, hace que no nos comuniquemos bien.

¿Cuál sería un ejercicio para aprender a comunicar nuestras ideas?

Se me ocurren dos cosas. Una, cada semana en el periódico escoge un artículo que te sepa mal y en vez de enfadarte con eso observa cuál es el marco, qué piensa de mí como católico el que escribe este artículo, qué valores tenemos en común y si yo respondiera a esa persona qué le diría. 

Luego, cuando tenemos que hablar de un tema escabroso, pensar que la persona implicada está en la habitación. Al principio de mi carrera tuve la oportunidad de hacer un ejercicio que consistía en conversar con una persona que fue víctima de abusos por parte de un sacerdote, estuvimos hablando y me contó su historia, me hizo bien escucharlo, siempre que hablo de este tema lo hago pensando que esta persona está en la habitación, eso me ayuda a decirlo de una manera diferente, a comprender bien que no tengo que defenderme de nada sino estar preocupado por las víctimas. 

¿Cree que los medios católicos deberían hablar de manera abierta estos temas?

Creo que hay que tocar esos temas. Si un medio católico no menciona que Vigano ha escrito tres testimonios en contra del Papa estamos viviendo en una burbuja. La realidad es que está pasando y que es importante para los católicos y hay que tener respeto para todas las personas. Un medio católico tiene que ser un medio donde no se ataca a nadie, sino que se comentan cosas. Bien, Vigano ha escrito esto en contra del Papa pero en este medio no se ha atacado a Vigano ni al Papa ni a nadie, sino que se explican las cosas y si hay algo falso se dice que hay algo falso y ya.  

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