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Ir a Misa previene la depresión y el suicidio

el . Publicado en Actualidad

  • Además de beneficios espirituales usted recibe beneficios físicos

Danny Solano Gómez
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“La asistencia a los servicios religiosos una vez por semana o más se asocia con una tasa de suicidio aproximadamente 5 veces más baja, en comparación con la no asistencia a los servicios religiosos”. 

Lo anterior se desprende de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, sobre la “Asociación entre la asistencia a servicios religiosos y menores tasas de suicidio entre mujeres de Estados Unidos”, el cual fue publicado en 2016 en la Revista JAMA Psychiatry.

Tyler J. VanderWeele y John Siniff, participaron en la investigación, y escribieron una columna en el diario USA Today, describieron la asistencia a servicios religiosos (por ejemplo, la Santa Misa) como un elixir para mejorar la salud física y mental, que si se “consume” una vez a la semana reduciría la mortalidad entre un 20% a un 30% durante un período de 15 años.

Ambos exponen que “la salud y la religión están muy conectadas”. “Se ha demostrado que los adultos que asisten una vez a la semana (a servicios religiosos) tienen significativamente menor riesgo de morir durante la próxima década y media que los que no lo hacen en absoluto”.

De acuerdo con ellos, “estos resultados han sido replicados en suficientes estudios y poblaciones”, por lo que pueden “ser considerados bastante confiables”. 

Precisaron que “la ciencia no se adhiere a una fe sobre otra, o sugiere qué debe hacer la sociedad con esa información”, no obstante, podría aprovechar estos resultados.

“Los medios informativos, la academia y el público en general podrían usar esta nueva comprensión del gran valor social de la religión”, escribieron. 

Asimismo, señalan que actualmente “algunos consideran la asistencia a la iglesia como algo pintoresco y anticuado”, y la “espiritualidad” se ha convertido en una palabra clave para decir: “No, gracias, estoy durmiendo el domingo”. 

Y añaden: “La investigación ha demostrado que la asistencia al servicio religioso, en lugar de la espiritualidad privada o la práctica solitaria, pronostica altamente la salud”, pues al parecer “hay algo en la participación religiosa comunitaria que parece ser esencial”.

De hecho, los investigadores señalan que ir a Misa (o a servicios religiosos) incrementa la probabilidad de un matrimonio estable, eleva el sentido de significado y extiende la red social propia”. También conlleva a mayores donaciones caritativas, así como a un voluntariado y compromiso cívico más robusto.

Advierten sobre impacto en la salud pública 

VanderWeele y Siniff, realizaron una nueva investigación y publicaron un artículo el pasado 21 de marzo en el cual se refieren a cómo asistir a la iglesia puede traer beneficios a los jóvenes. 

En la investigación siguieron a 5000 adolescentes durante un período de ocho años, encontraron que “una educación religiosa contribuye positivamente a una amplia gama de resultados de salud y bienestar más adelante en la vida”.

Según mencionan, este hallazgo es significativo en un momento donde, según una encuesta de Gallup, más de un tercio de los católicos estadounidenses dicen que los escándalos de abuso sexual les han hecho cuestionarse si permanecer en la Iglesia. 

De acuerdo con los investigadores, no se trata solo de un tema de religión meramente, sino de las implicaciones para la salud pública. 

Impacto positivo en los jóvenes

Entre sus hallazgos destacaron que los niños criados en un ambiente religioso o espiritual estaban mejor protegidos de los “tres grandes” peligros de la adolescencia: depresión, drogas y comportamientos sexuales de riesgo.

También encontraron que quienes asisten regularmente a servicios religiosos tenían 12% menos de probabilidad de tener síntomas depresivos altos y 33% menos de consumir drogas ilícitas.

Por otro lado, aquellos que oraron o meditaron con frecuencia tenían un 30% menos de probabilidad de comenzar a tener relaciones sexuales a una temprana edad y un 40% menos de contraer una enfermedad de transmisión sexual. 

Además, “los niños con una educación religiosa también tenían más probabilidades de tener posteriormente niveles más altos de felicidad, de sentido de propósito, de voluntariado y de perdón de los demás”.

En otro apartado habla de los impactos en la salud pública y aclaran que no se trata de proselitismo, sino de ciencia. Señalan que en Estados Unidos aumenta el número de “nones” (personas que no se identifican con una religión), siguiendo la tendencia de Europa occidental y que esto puede tener un impacto significativo. 

Reconsiderar la religión

“Entendemos que nuestro argumento puede ser rechazado por los escépticos de la fe (…) afortunadamente, uno no tiene que creer en Dios para valorar y entender la ciencia”. 

Y agregan: “De hecho, esperamos que el afamado biólogo y ateo, Richard Dawkins, quien alguna vez comparó una educación religiosa con el abuso infantil, pueda pasar un poco de tiempo con la investigación de Harvard para informar en su próximo libro, en el cual dice que abordará el “ateísmo para niños”. 

Ambos investigadores piden a quienes han dejado de asistir a la iglesia, y en especial a los que son padres de familia, a hacer una pausa y reconsiderar esa decisión ante la evidencia presentada.

 

 

 

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