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¿Navidad sin Jesús?

el . Publicado en Actualidad

  • En Navidad celebramos el misterio de la encarnación de Jesús; pero las luces, los regalos, la fiesta y las vacaciones a veces nos hacen perder de vista lo esencial.

Ma. Estela Monterrosa S.
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La Navidad es la fiesta cristiana más querida en las culturas occidentales; surgió para celebrar la encarnación de Cristo en la debilidad y ternura de un niño y reflexionar en el amor y la grandeza de Dios que se hizo uno de nosotros (Filip 2,6-11), para compartir nuestra humanidad y salvarnos (Jn 1,14).

Pero con el tiempo, aquella fiesta instituida en el siglo IV se ha ido transformando y perdiendo el sentido; incluso algunas de sus figuras han sido “sacadas” de la liturgia y transformadas en productos del consumismo como el famoso “Santa Claus”.

Esta ola consumista que ahoga la Navidad ha arrastrado a muchas personas, que celebran esta fiesta y hasta hacen su pesebre; pero totalmente alejados de la Iglesia, advirtió Mons. Gabriel Enrique Montero, obispo de San Isidro.

“Se quedaron con un Dios muy abstracto e impersonal, ya no les interesa la Iglesia, la Palabra, los Sacramentos, quieren una religión; pero no les interesa una Navidad con Cristo. Es una ‘religión’ muy peligrosa que niega la encarnación, aunque no lo admitan abiertamente, si niega la encarnación niega a Jesús y a la Iglesia, así terminará negando la salvación una sociedad que ya no tiene conciencia del pecado. No son ateos, ni laicistas, muchos son ‘católicos’ con práctica ocasional, sin interés en la Iglesia”, afirmó.

En opinión del prelado, la Iglesia no puede detener esas tendencias, pero, afirmó, sí puede instruir a los católicos practicantes que a veces son víctimas del consumismo. “Si ellos son capaces de celebrar con más sentido el Adviento y la Navidad creo que tendremos católicos más comprometidos cristianamente esta época”, dijo.

Por otra parte, destacó que la Iglesia debe ser más fuerte y clara en su presencia en la opinión pública, ya que actualmente la voz de la Iglesia es débil en medio del “estruendo” de los medios de comunicación comerciales, opinó.

En este sentido, el prelado dijo que ve como una oportunidad los nuevos medios de comunicación que, usados inteligentemente, pueden convertirse en medios para evangelizar.

Abierto proceso de desacralización

En escenarios distintos al costarricense como países europeos y norteamericanos se han dado expresiones diferentes, muy radicales, totalmente contrarias a la Navidad que son parte del proceso de desacralización que viven esas sociedades, afirmó Mons. Montero.

“Es una tendencia a desestimar lo sagrado, desaparecen Dios y Jesús. Es un movimiento fuerte en el mundo, marcado por el materialismo, detrás hay las fuerzas económicas y políticas interesadas en celebrar Navidad por sus implicaciones comerciales; pero no les interesa lo religioso en ningún sentido. Viven como si Dios no existiera. No entra la dimensión trascendente”, explicó. 

Relató como en algunas ciudades es fuerte el comercio alrededor de la Navidad, pero sin ninguna señal religiosa. “Me llamó la atención, por ejemplo, en Australia, se ven grandes cosas para la Navidad como luces y decoraciones; pero no hay señal religiosa. Subsisten Santa Claus y los angelitos, como únicos ‘símbolos religiosos’, si se les puede llamar así. No hay ninguna referencia a Jesucristo”.

En otros países, como España, existe más bien una tendencia política laicista. “Tratan de imponer otro tipo de religión, de tipo político, con tintes de reivindicación social en que supuestamente luchan por derechos, pero a la par de eso están promoviendo cosas que los católicos no podemos aceptar”, afirmó el prelado.

Papa Francisco: la Navidad es luz

La Navidad, afirmó el Papa Francisco en la Misa de Navidad del 2013, no se trata sólo de algo emotivo o sentimental; “nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor -y también dentro de nosotros- hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver”. 

 

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