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“A eso que llamas galletas es el único que te puede salvar”

el . Publicado en Actualidad

  • Padre Edwin Román, Párroco de San Miguel, en Masaya, Nicaragua
  • Agresiones y amenazas no callan su voz crítica contra el régimen orteguista.

Danny Solano Gómez
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Ha sido apodado por los medios de comunicación como “el superhéroe de Masaya”, aunque él prefiere que no lo llamen así. Se trata del Edwin Román, cura párroco de San Miguel Arcángel, en Masaya, Nicaragua.

Ha denunciado con valentía los ataques contra su pueblo, ha sufrido agresiones físicas y amenazas, su casa cural ha sido como un pequeño hospital para heridos y ha negociado la liberación de prisioneros, tanto de un bando como del otro.

Desde que en abril iniciaron las protestas ciudadanas en contra del gobierno de Daniel Ortega, el Padre Román ha sido un protagonista de los acontecimientos y una voz crítica.

Precisamente, se informó que el pasado domingo 9 de setiembre sufrió una agresión de parte del subjefe de la Policía Nacional de Nicaragua, el comisionado Ramón Avellán, y un séquito simpatizantes del gobierno.

Ese día, cuando se disponía a celebrar misa, un grupo de personas encabezadas por Avellán  instalaron un equipo de sonido al frente de la puerta mayor del templo y comenzaron a sonar canciones “prosandinistas” a todo volumen. El sacerdote, sobrino-nieto de Augusto Sandino, fue a pedirle al comisionado que bajara el sonido de la música. 

“(Sin embargo) Su reacción (la de Avellán) fue empujarme frontalmente del hombro, mientras me ofendía con palabras impublicables, también me dijo que me metiera a la iglesia a comerme “esas galletas (refiriéndose a las hostias)”, relató el Padre Román.

El cura dice que le respondió: “A eso que llamas galletas es el único que te puede salvar”. Acto seguido recibió insultos y amenazas, incluso un paramilitar se le acercó por la espalda y le dobló el brazo. “Me amenazó con enchancharme (esposar) y meterme preso”, contó.

Cuando por fin bajaron el volumen de la música, el sacerdote entró al templo y junto a los feligreses, empezó a cantar el Himno Nacional. Pero ese hecho es tan solo uno de los varios que ha tenido que enfrentar.

También estuvo presente en el ataque que recibieron obispos y sacerdotes nicaragüenses el pasado 9 de julio en la Basílica de Diriamba, donde resultaron heridos Cardenal Leopoldo Brenes y Mons. Silvio Báez, Obispo y Obispo Auxiliar de Managua respetivamente, así como el Nuncio Apostólico Aldemar Stanislaw Sommertag.

Si bien el Padre recibió medidas cautelares de protección por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en las cuales le piden al gobierno respetar su integridad, él es consciente de que estas “no son un chaleco antibalas”.

¿Teme por su vida?

En Nicaragua a todo ciudadano como yo, que elegimos democracia y justicia por nuestros muertos, nos persiguen, encarcelan, matan o tratan de destruir tu dignidad por las redes sociales inventando o haciendo montajes. No les temo, siento mi vocación de Pastor, la gente se siente apoyada por la Iglesia.

Dicen que la casa cural se convirtió en un pequeño hospital y hasta en una pequeña morgue ¿Cómo se llegó a esto?

Desde el 11 mayo Casa Cural se convirtió en dispensario improvisado para atender a cientos de jóvenes heridos, alojamiento en la iglesia de personas indigentes y centro de denuncia de derechos humanos. Asimismo, recibimos varios muertos, entre ellos un niño de 15 años, Junior Gaitán, quien suplicó de rodillas al policía para que no le mataran y cobardemente le dispararon en el pecho con arma de guerra AKA 47. Jamás imaginé mirar tanta barbarie, una verdadera matanza, sufrimiento, dolor a causa de la dictadura Ortega Murillo. Nos están matando y asediando…

¿En qué condiciones aparecen los presos una vez que ustedes logran liberarlos?

Hemos gestionado la liberación de jóvenes de ambos sexos a los que se les ha robado en las cárceles sus pertenencias. Presentan golpes en la espalda hechos con las culatas de las armas, quebraduras de costilla, mujeres violadas en presencia de sus compañeros, jóvenes a los que les han introducido el tubo de armas en su ano mientras les dicen que les van a disparan… es un horror… En cambio los ciudadanos capturaron policías, elementos sandinistas infiltrados en sus barricadas, nos los han traído y nosotros los hemos entregado sanamente, sin haberles robado y sobre todo vivos.

Usted vivió la dictadura de Somoza ¿qué coincidencias y diferencias observa?

Muy distinto, aquello, era un pueblo alzado en armas contra la guardia de Somoza, a la vanguardia el FSLN, hoy es diferente. Son familias, jóvenes universitarios que nos dan ejemplo de valor, pueblos indígenas como Monimbó y Subtiava alzados con barricadas… El guerrillero que antes batió al dictador, ahora es el dictador con su esposa quien en verdad es quien dirige esta país.

¿Cómo ha sido su labor pastoral estos días?

Escuchar a mis fieles en sus lamentos, aconsejarles, aplicar la Palabra de Dios a nuestra realidad, animar, transmitir fe, dar esperanza. En los discursos de Daniel y Rosario, nos llaman asesinos, golpistas… Hay amenazas de muerte a obispos y sacerdotes. Agresiones físicas, hemos sido víctimas de difamaciones.  Nos decía San Juan Pablo II que “la primera que quiere paz es la Iglesia”, somos una Iglesia que quiere oler más a ovejas que a incienso, como dice el Papa Francisco. Estamos con el pueblo y eso incomoda al dictador.

¿Qué opciones tiene el pueblo de Nicaragua para salir de esta crisis?  

El diálogo, que ha roto el mismo gobierno. La Iglesia ha sido testigo y mediadora. Bendiciones, un saludo a su hospitalario país. Abrazos y bendiciones a mis hermanos nicaragüenses, que no pierdan la fe y el coraje. Seremos libres.

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