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Soberanía mancillada

Luego de años de secretismo, el gobierno de la República finalmente dio a conocer el texto de la Norma Técnica sobre aborto no punible, el pasado martes 10 de diciembre.

Y lo hizo con el anuncio de que dicho texto sería enviado a la Caja del Seguro Social para que la institución, en tres días, emita un criterio no vinculante y que, pasado ese tiempo, sería firmada por el mandatario Carlos Alvarado.

Es decir, sin margen alguno para el diálogo y la reflexión, para la escucha y el acuerdo, para destacar la vía costarricense en un tema tan sensible e importante como es el respeto a la vida.

Es necesario recordar que la Norma Técnica es el resultado de un acuerdo conciliatorio al que llegó el Estado costarricense con dos personas que llevaron adelante un proceso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por sus propias experiencias de embarazos contra su voluntad.

Ambos casos fueron tomados por los grupos a favor del aborto como puntas de lanza para abrir espacio a sus pretensiones de establecer un mecanismo que permitiera en el país la aplicación del aborto no punible más allá de lo que el artículo 121 del Código Penal establece al respecto.

La Norma Técnica aprobada no va más allá ciertamente, y tiene el acierto, por lo menos, de dejar espacio exclusivo al criterio médico científico y a la voluntad de la madre, sin embargo, hay aspectos en ella que con razón preocupan.

Lo primero es precisamente el hecho de actuar bajo la presión de una amenaza legal, lo cual constituye una afrenta a la soberanía de nuestro país, que muy por el contrario, debería de actuar siempre en consonancia con sus principios, su propio marco de legalidad y su tradición civilista y favorable al respeto a la vida.

En segundo lugar, el hecho de que se adopte el concepto amplio de salud que propone la Organización Mundial de la Salud abre caminos peligrosos en los que el aborto no punible podría ser aplicado, y en los cuales la Norma Técnica es igualmente poco precisa y detallada en una materia tan grave.

Tercero, el hecho de que en todo el documento no se hable de la consideración de la vida del niño por nacer es una omisión muy importante, ni siquiera se establecen tiempos para la aplicación del aborto impune ni queda claro el deber de esperar a que el niño gestante pueda vivir fuera del útero de su madre.

Y cuarto, hay que recordar que el artículo 121 existe para que en un proceso legal un juez determine que no hubo delito ante un desenlace no deseado de un embarazo que terminó con la muerte del bebé, sin embargo, da la impresión de que con la Norma, dicho artículo se toma como punto de partida para solicitar la práctica del aborto.

Finalmente, pero no menos importante, el uso del término “interrupción del embarazo” es un eufemismo que pretende suavizar el hecho de que el aborto siempre alguien muere. Si usted interrumpe algo, luego lo puede retomar y eso no pasa en un aborto.

Le falta a la Norma Técnica pues, un mayor balance a favor de las dos vidas y un mayor compromiso de parte del Estado en hacer todo lo que esté al alcance por salvaguardar el bienestar de la madre y su hijo gestante.

La Norma será firmada sin duda alguna por el Presidente Alvarado, quien ha dicho que se trata de una promesa de campaña que debe honrar, como debería de hacerlo igualmente con todas las demás que prometió con similar compromiso y celeridad.

Queda esperar el criterio de los jueces sobre los recursos que se presentarán ante ellos por la forma en la cual está planteada, pero especialmente por sus omisiones.

Por lo pronto, hay un aspecto fundamental que como Iglesia nos toca directamente: la formación de las conciencias. Porque por más Norma Técnica, presiones internacionales, lobby abortista y recursos que haya para promover este crimen en nuestra sociedad, nada de ello puede contra la voluntad de una madre consciente del don de Dios que es un hijo gestante, ni con la claridad de un médico formado rectamente en su deber de cuidar la vida, toda vida, siempre y en cualquier lugar y condición.

Nuestro Señor Jesucristo, Hijo del Dios Vivo que irrumpió en la historia humana en la sencillez de un niño pequeño, nos abra la conciencia del deber que hoy los creyentes tenemos de dar testimonio ante tantas expresiones de muerte que nos rodean. 

Lo pedimos por intercesión de la Santísima Virgen María, custodia de la vida por nacer, a quien encomendamos a todas las madres embarazadas de nuestro país.

 

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