All for Joomla All for Webmasters

La ignorancia es atrevida

Hace unos días, al calor de las discusiones que se llevan a cabo en la Asamblea Legislativa para reformar el derecho de huelga en los servicios esenciales, un sindicalista del gremio de la Universidad de Costa Rica comparó los efectos de la última huelga realizada en nuestro país con la romería a Cartago en honor a la Virgen de los Ángeles.

Como recordamos, el año pasado Costa Rica vivió uno de los movimientos de protesta más extendidos de la historia y con mayor afectación de los servicios públicos. Lo que inició como una reacción específica de los empleados públicos contra el Plan Fiscal, se convirtió en una muestra variopinta de expresiones de disconformidad hacia muchos temas, y a la postre fueron especialmente los estudiantes de las escuelas y colegios públicos del país quienes terminaron pagando la factura más cara.

El rezago sufrido en el curso lectivo por el abandono que hicieron muchos maestros y maestras de las aulas es un daño del que todavía no se recuperan los estudiantes. Arrastrarán ese vacío a lo largo de toda su formación y las consecuencias más graves están todavía por verse.

Junto a ellos, los efectos de la protesta perjudicaron en mayor medida a los enfermos y a quienes tuvieron la desdicha de padecer durante los días de la huelga por la necesidad de ir a los hospitales y clínicas del país para recibir algún tratamiento o cumplir con alguna cita de control. Miles se perdieron lesionando el derecho a la salud de personas vulnerables y urgidas de atención.

En términos económicos el país perdió recursos difíciles de cuantificar, pero si solamente se toman en cuenta las horas de trabajo desperdiciadas, los productos malogrados, las exportaciones frustradas y las trabas en el suministro de combustibles, se puede tener una idea de la magnitud del daño ocasionado.

Todo ello sin contar con la pérdida de la paz social vivida en enfrentamientos de los manifestantes con la policía, el daño a la imagen nacional sufrido por el turismo y la inversión extranjera, así como el malgasto que tanto el gobierno como los sindicatos hicieron del espacio de encuentro que se abrió entre ambos por mediación de la Iglesia Católica.

El propio Ministro de Seguridad, Michael Soto, presentó denuncias por 18 delitos y contravenciones que habrían cometido 68 personas durante los 89 días de la huelga. Entre lo señalado, se acusa de robo, agresión con arma y tentativa de homicidio.

Así las cosas, nada más alejado de lo que sucedió el año pasado con la romería que cada agosto une pacíficamente a los costarricenses bajo el signo de la fe. La romería es expresión del más arraigado sentimiento religioso nacional, al que acuden por igual personas de todas las edades, procedencias y condiciones sociales, en un entorno planeado, controlado y asegurado por la Iglesia y las autoridades.

Nadie, en el marco de la romería, tiene la intención de suprimir el derecho de otros al libre tránsito, y por eso se toman las medidas necesarias con suficiente antelación. Nadie, igualmente, busca deliberadamente afectar a otros, como si sucedió desgraciadamente en la huelga de los empleados públicos.

Así las cosas, pensamos que aquella comparación fue fruto de no tener en realidad argumentos para defender una causa perdida. Es importante y necesario tener claro en el ámbito legal los alcances y los excesos de una huelga, para que se respeten en igualdad de condiciones los derechos fundamentales de unos y de otros habitantes del país, como debe de ser en un Estado democrático.

A la postre el tiempo siempre da la razón, y con el tiempo hemos entendido que el camino para enfrentar las diferencias no es la violencia, el bloqueo ni la confrontación, sino el diálogo, las propuestas y las ideas, y quien no lo comprenda se expone a dejar en evidencia, como el caso que nos ocupa, su ignorancia atrevida.

0
0
0
s2smodern