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“El crimen del abuso sexual no puede continuar destruyendo vidas”

Señalado por muchos, pocos se han detenido a considerar las razones explicadas por el Arzobispo de San José Monseñor José Rafael Quirós Quirós, quien en esta entrevista recapitula, paso a paso, el proceso canónico seguido en el caso de Mauricio Víquez, expulsado del estado clerical por acusaciones que pesan sobre él de abuso sexual contra menores. El pastor arquidiocesano insiste en su deber de presentarse al país y responder ante las autoridades correspondientes.

Igualmente, confirma su disposición de atender y escuchar a las víctimas, así como de romper el silencio ante situaciones que no se pueden repetir más en la Iglesia. “Reitero la total disponibilidad nuestra, para atender a quien desee presentar alguna demanda relacionada con algún hecho en esta materia”, asegura.

Martín Rodríguez González
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En el 2003, cuando recibe la primera denuncia siendo Vicario General, ¿es la primera vez que se entera de la situación alrededor del Padre Víquez?

En efecto, en ese año fue la primera vez que tuve conocimiento de actos indebidos del Padre Víquez, contra un menor de edad. Las dos personas adultas que me conversaron del asunto, no dieron los detalles que ahora se conocen.

¿Qué posibilidades canónicas, como Vicario General, tenía en aquel momento para proceder ante aquella denuncia y cuál fue su actuar?

En ese momento yo como vicario general no tenía la potestad judicial de la que goza el obispo diocesano para casos como este, por lo que el conocimiento adquirido se lo transmití al Arzobispo Monseñor Hugo Barrantes.  

¿Cuáles medidas se toman entonces contra Víquez y por qué Monseñor Hugo Barrantes no abre un proceso canónico desde entonces?

Dado que las denunciantes pidieron silencio o anonimato en atención a la víctima, Monseñor Hugo decide remover a Mauricio Víquez del oficio de párroco y en adelante no darle nombramiento alguno con cura pastoral. Es fundamental reafirmar que se respetó en todo momento la petición de silencio y anonimato. Hoy todo ha cambiado para bien, pues, ese silencio se debe romper.

Entre el 2003 y el 2018 que se presenta finalmente la denuncia formal por parte de las presuntas víctimas, ¿tuvo noticias de los denunciantes y sus causas?

De lo que puedo dar testimonio, es que yo como Arzobispo recibo formalmente la primera denuncia en mayo de 2018, a la que se ha dado el trámite respectivo conforme se tiene establecido hoy, y es la que ha trascendido públicamente.

Luego de que Víquez fuera alejado de la vida parroquial, ¿Cómo asume funciones en el Archivo Eclesiástico y más adelante como asesor desde la Asamblea Legislativa?

Ambos encargos son meramente administrativos, los podría haber desempeñado perfectamente un laico, por tanto, no son oficios pastorales con cura de almas. Debe quedar claro que en la Asamblea se le encomienda estar al tanto de proyectos de ley de interés, tanto sociales como los relacionados con temas éticos. No se le encargó vocería alguna.

¿Cuál fue su actuación en el momento en que conoce, siendo ya Arzobispo, la denuncia canónica en contra del entonces Padre Víquez?

Recibida la denuncia y declaración del ofendido, teniendo conocimiento de los hechos, de inmediato ordeno proseguir la indagatoria. Al poco tiempo se propició un encuentro de mi parte con esta primera víctima en razón de manifestarle la solidaridad y cercanía de la Iglesia, así como informarle sobre el inicio del proceso de investigación contra el sacerdote involucrado. Este encuentro se da tan sólo 6 días después de interpuesta la denuncia.

¿Por qué rechaza la Arquidiócesis de San José la posibilidad de un pago tal y como lo pedían dos de las personas denunciantes?

Por cuanto las ofrendas que recibe la Iglesia de los fieles, tienen fines específicos conforme se establece en el canon 1254 2, y no para el pago que correspondería a quien cometió los hechos.

El manejo mediático dado al tema, ¿qué valoración le merece?

Creo que los medios de información cumplen una misión de suma importancia, y en este tema específico no es la excepción. Pero, respondo con palabras del Papa en su discurso final del encuentro protección a menores “Así pues, el objetivo de la Iglesia será escuchar, tutelar, proteger y cuidar a los menores abusados, explotados y olvidados, allí donde se encuentren. La Iglesia, para lograr dicho objetivo, tiene que estar por encima de todas las polémicas ideológicas y las políticas periodísticas que a menudo instrumentalizan, por intereses varios, los mismos dramas vividos por los pequeños.” 

Se habla de encubrimiento porque en el expediente canónico constaba la demanda penal contra el Padre Víquez, a su criterio, ¿falla el tribunal eclesiástico al actuar con celeridad o fallan las autoridades judiciales en notificar a tiempo al denunciado?

El Tribunal Eclesiástico ha actuado conforme a las normas canónicas establecidas, Mauricio Víquez fue informado de lo que contenía el expediente, porque tenía derecho. Pareciera que las autoridades judiciales tuvieron tiempo suficiente para notificarlo.

¿Cuál es su llamado a los laicos que conocen de situaciones de abuso y que aún no han denunciado?

Desde que se comenzó a hablar de este tema, se ha indicado que en la curia tenemos la total disponibilidad para recibir cualquier denuncia en este sentido. Todos como Iglesia y sociedad, debemos proteger a los más débiles, a las víctimas, y brindarles todas las posibilidades si desean hablar interponiendo la demanda en el estrado que corresponda.

¿Cuál es su llamado específico a Mauricio Víquez en este momento que ya ha sido incluso girada una orden internacional de captura?

Que asumiendo su propia responsabilidad, que venga al país a responder por lo que se le acusa.

¿Conoce el paradero de Mauricio Víquez en este momento?

En absoluto conozco dónde se encuentra, no comunicó nada de su salida del país ni de su destino.

¿Cuál es su llamado a sus sacerdotes arquidiocesanos en este tema, y a los del resto del país en su calidad de Presidente de la Conferencia Episcopal?

Más bien recordar a todos, que el Señor llama para ser presencia suya de bondad, santidad y misericordia en medio del pueblo. Interiorizar en todo momento la imagen de Jesucristo Buen Pastor. Es fundamental una intensa vida interior y de compromiso sincero con la vocación, ese regalo del Señor no puede exponerse o utilizarse para hacer daño.

¿Cuáles son sus directrices concretas y específicas para proceder ante casos de abuso sexual contra menores y personas vulnerables?

Necesariamente escuchar a las víctimas, y que los padres o tutores interpongan la demanda. Como Iglesia, el llamado es a no callar y que se haga justicia. Reitero la total disponibilidad nuestra, para atender a quien desee presentar alguna demanda relacionada con algún hecho en esta materia.

 Mucho se ha dicho sobre su no participación del encuentro sobre protección de menores en Roma, ¿Por qué le solicita a Monseñor Montero que participe en su lugar?

Reitero lo que he manifestado desde el principio. En la invitación girada a los presidentes de las Conferencias Episcopales, se nos facultaba para nombrar a algún representante, en caso de que por alguna razón no fuera a asistir; fundamentado en esto y dado que el proceso canónico de Mauricio Víquez estaba pendiente, fue que  tomé  la decisión de que quien representara a la Conferencia Episcopal de Costa Rica fuera Mons. Gabriel Enrique Montero Umaña, obispo de San Isidro y vicepresidente de la Conferencia. El desarrollo de los acontecimientos, ha confirmado la necesidad de mi decisión.  

¿Qué expectativa tiene, para el futuro de este tema en la Iglesia en Costa Rica, del encuentro de Roma sobre la protección de menores en la Iglesia?

Tengo mucha esperanza que se fortalecerá la protección a los menores, tanto en la Iglesia como en la sociedad. Este crimen del abuso sexual de menores no puede continuar destruyendo vidas, la tarea que nos queda a todos por delante es grande. 

El Papa ha dicho que no bastan condenas, sino que son necesarias acciones concretas contra este mal, ¿se une a sus palabras? 

Por supuesto, se deben poner en práctica acciones que prevengan este mal. Lo ha señalado, comenzando por el núcleo mismo de la familia, el mal uso de las nuevas tecnologías, la vigilancia en todas las instituciones, y sin duda que nosotros estamos llamados a fortalecer todo lo que en esta materia se ha puesto en práctica,  en cuanto a la selección y formación de los futuros sacerdotes, formación permanente del clero y los ambientes seguros dentro de la vida eclesial.

¿Está dispuesto a recibir a eventuales nuevas víctimas de abuso sexual que podrían aparecer luego del encuentro en Roma?

Las puertas de mi oficina están abiertas, mi disponibilidad es total. 

¿Cuál es su mensaje a esas personas que a lo largo del tiempo han sufrido de abuso por parte de sacerdotes en la Iglesia?

Expresarles mi solidaridad y dolor, pues alguien que fue llamado a transparentar a Jesucristo no lo hizo. Les tengo muy presente en mi oración y estoy dispuesto a escucharles en el momento que lo pidan.

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