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"Un país con más paz empieza en la familia”

  • Max Alberto Loría Ramírez, ex viceministro de paz

La violencia en nuestro país crece y es una realidad incontestable, sin embargo, para hacerle frente no basta la represión, es necesario que desde la familia se empujen con más fuerza los valores democráticos y la convivencia. 

“Hay que enfrentar con más determinación la violencia en la familia, que solo desgracias tiene en el presente y en el futuro del país”, defiende el politólogo de la Universidad de Costa Rica y consultor en temas relacionados con seguridad ciudadana y prevención de la violencia Max Loría Ramírez, quien además fue viceministro de paz en la administración Chinchilla Miranda (2010-2014).

Laura Ávila Chacón
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La ola de violencia que sufre nuestro  país, ¿es consecuente con la imagen de nación pacífica que se proyecta de Costa Rica?

En realidad tenemos mucho que mejorar. La violencia crece y eso es una realidad incontestable. Es cierto que nuestras cifras de homicidios, por ejemplo, son bastante mejores que las del resto de la región, pero no corresponden a la sociedad que teníamos y menos a la que aspiramos.

Nuestra paz y nuestra tradición democrática deben tener la capacidad de superar este problema siempre en el marco de nuestra historia de convivencia y tolerancia.  El ejemplo de paz al mundo sigue ahí: La abolición del ejército, el Premio Nobel de la Paz, el Tratado Mundial contra la Armas, etc. son todos importantes aportes de nuestro país a la humanidad entera. Eso se enseña en muchos países como ejemplo a seguir.

¿Son el narcotráfico y la delincuencia las únicas fuentes de violencia en nuestra sociedad o hay otras causas tal vez menos visibles? ¿Cuáles serían?

Sin duda el narcotráfico viene a dinamizar la crisis de seguridad del país. La hace más letal y más peligrosa. Pero hay otras variables como el deterioro de los valores familiares y democráticos, las crecientes cantidades de hogares monoparentales, el alto desempleo especialmente de jóvenes, la cada vez menor cohesión social, la falta de respeto a las autoridades y a las personas, la incapacidad para resolver conflictos en paz, la proliferación de armas de armas y otras, son también causas importantes a las que debemos poner atención.

La violencia intrafamiliar y la violencia en carretera, ¿tienen alguna relación entre sí como parte de una descomposición social generalizada?

En realidad son dos temas diferentes que requieren de políticas públicas también diferentes. Pero sí parece haber un clima general de intolerancia, de mucho “stress”. Es posible que estemos cada vez en una sociedad que se muestra incapaz de resolver los conflictos de manera pacífica, y eso tenemos que enfrentarlo con prontitud.

La violencia simbólica presente en juegos, redes sociales y hasta en publicidad, ¿forman parte de los factores que tornan más violenta nuestra sociedad?

Sí, eso es parte de una Cultura de Violencia que se quiere imponer en esta sociedad. Este es un problema integral que tiene muchas aristas, y esta parte simbólica es una de ellas. La respuesta debe ser siempre educar, siempre enseñar, y aprender también a convivir en paz con algunos de estos temas que no necesariamente tienen que llevarnos por ese camino de violencia y odio. El desarrollo de las tecnologías y las nuevas formas de comunicación tienen que ser una cosa buena en nuestra sociedad.

¿Nos estamos acostumbrando a la violencia al punto de ver imágenes violentas y no perturbarnos? ¿Qué tan grave es ello para la construcción de una cultura de paz?

Puede ser que sí. Cada situación de violencia, cada delito y sobre todo cada homicidio (por poner en juego la misma vida humana) deben llamarnos la atención y debe ser denunciado. Pero sobre todo nos debe movilizar a profundizar las políticas públicas que requerimos para mejorar.  No debemos perder el optimismo, la esperanza y la fe.

¿Qué papel tienen los medios de comunicación en el aumento de violencia en nuestra sociedad?

Prefiero pensar en el papel que pueden tener en la solución. Pueden jugar un rol muy importante siendo responsables en la comunicación de cada suceso, en la promoción de la Cultura de Paz y Tolerancia, en la denuncia de los problemas y las causas y en la misma propuesta de soluciones. 

¿Qué podemos hacer en la práctica para construir nuevas relaciones basadas en una cultura de paz?

Hay que promover la tolerancia y retomar el respeto en cada una de nuestras interacciones con las demás personas. Eso debemos enseñarlo con el ejemplo y practicarlo en cada una de las facetas de nuestras vidas. Podemos también enseñar y mostrar buenos ejemplos, siempre con respeto y aceptando que de todos depende construir la Cultura de Paz.

¿Qué lugar tienen la familia, la Iglesia y la escuela en la consolidación de una cultura de paz?

La construcción de un país con más paz empieza en la familia. Tenemos que empujar con mucha más fuerza los valores democráticos y la convivencia. Hay que enfrentar con más determinación la violencia en la familia, que solo desgracias tiene en el presente y en el futuro del país. Retomar el apoyo que se tenía al tema de cuido de los niños y que ha ciertamente venido a menos. El apoyo que el Estado pueda dar a muchas mujeres que están solas liderando sus familias es fundamental. Hay que ayudar a supervisar lo que hacen los jóvenes y adolescentes, eso es parte crucial de la solución y muchos actores pueden ayudar.

La escuela, por supuesto la Iglesia y el Estado son también muy importantes.

A propósito del mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz del 2019, ¿cómo la buena política debe de estar al servicio de la paz?

La política debe construir la paz. Si estamos de acuerdo en convivir en este hermoso país es porque aceptamos que podemos vivir en paz.

La política debe retomar la confianza, mostrar mejores ejemplos y enfrentar también los problemas y retos que tiene el país. Por ejemplo, si sabemos que las armas de fuego afectan la dinámica de la violencia, los políticos deberían mostrar acuerdos para que el país tenga menos armas. Eso es por supuesto difícil (y así debe ser), pero a Costa Rica la hemos construido siempre con un liderazgo que entiende que los acuerdos son la única forma para resolver los problemas.

¿Conserva la esperanza a pesar de todo? ¿Es posible recuperar la paz que hemos perdido los costarricenses?

Claro que es posible. Otros países lo han hecho y Costa Rica lo ha podido hacer también.  No vamos nunca a perder la esperanza, el optimismo y la fe. Con la ayuda de Dios y el fuerte compromiso de cada uno, estoy muy seguro que podemos retomar el camino de paz y democracia. En Cultura de Paz somos un ejemplo para el mundo, una luz que muestra un camino, no podemos dejar de serlo. 

 

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