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“La polarización nos ha llevado a extremos”

Catalina Crespo Sancho es Defensora de los Habitantes desde diciembre del año pasado. Es doctora en sociología educativa, especialista en género y juventud y ha trabajado con el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y las Naciones Unidas. 

En casi un año al frente de la institución ha percibido el creciente descontento de las personas hacia las instituciones, fruto a su juicio, de la profundización de las brechas sociales y la desigualdad en nuestro país.

Crespo ve esta polarización como un síntoma muy grave que debe de corregirse mediante la recuperación del diálogo social y la solidaridad. Su prioridad como defensora, asegura, es aportar a las transformaciones estructurales necesarias para hacer valer la dignidad y los derechos humanos de los ciudadanos de nuestro país.

Laura Ávila Chacón
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¿Cuál es su mayor preocupación como Defensora de los Habitantes con respecto a la situación social y política que vive nuestro país?

Hay tantas cosas que nos preocupan en este momento… veo el presente y el futuro de nuestro país muy complicado especialmente por el tema del diálogo social. La gente está molesta, resentida, enojada y sufriendo los efectos de grandes desigualdades. Yo escucho decir que la gente de San José tiene más oportunidades que la de zonas rurales o de las costas, que los ricos por un lado y los pobres por otro y hasta las comunidades indígenas nos dicen que se sienten abandonadas. Esas desigualdades, que hasta cierto punto siempre han estado en nuestro país, se han hecho más profundas. Hay que recordar que esas diferencias no solo se basan en dinero o salario, sino también en edad, género, oportunidades y acceso a los servicios públicos.

¿Es la desigualdad la causa de ese clima social de desaliento?

A las personas la desigualdad les molesta. Hay descontento y más allá de la falta de esperanza que se siente, la gente se enoja más rápido, ya no hay ese espíritu de solidaridad que caracterizaba a nuestro país. Ya no somos nosotros los ticos los que salimos adelante, sino usted por un lado y yo por el otro, un individualismo que profundiza las desigualdades y nos hace ver contrincantes unos de otros: “los habitantes de una zona contra otros por situaciones por ejemplo, como el acceso al agua potable; un grupo contra otro por la calidad en los servicios o el caso de las desigualdades salariales entre hombres y mujeres que realizan idéntica labor.

Precisamente, ¿siente que hay en grupos y en instituciones la defensa a ultranza de su propio beneficio en detrimento del bien común? 

Si claro, y es parte de la historia humana lamentablemente. Esa polarización que hemos estado viviendo en los últimos años nos ha llevado a extremos donde por ejemplo no importa que la población tenga o no los servicios que por dignidad humana y por ley debe tener si de por medio está el interés de un grupo en particular. Ese pensamiento egoísta de que yo y mi grupo merecemos todo es a lo que debemos tener cuidado si queremos sacar a Costa Rica adelante y hacer que este país siga siendo lo maravilloso que es, porque así es, y lo digo con conocimiento de causa después de haber trabajado en países heridos por la guerra, la miseria y la corrupción extrema. 

¿Qué consecuencias tiene esa actitud para nuestra vida en sociedad?

En el momento en que hay esa actitud de polarización, de egoísmo, esa actitud de que yo soy más importante que la persona que está a la par mía,  eso nunca debe ser así, yo y la persona que esta a mi izquierda o a mi derecha debemos tener las mismas oportunidades. A veces nacemos en circunstancias diferentes, eso no se puede controlar, pero las oportunidades el Estado debería proveerlas para que tanto vos, como yo, como alguien de cualquier otra parte de nuestro país, pueda estudiar y tener una buena educación, que si lo desea pueda ir a una universidad o acceder a un buen empleo.

¿Por qué se opuso la Defensoría al acuerdo que hubo entre los sindicatos y los jerarcas de la Caja del Seguro Social en la última huelga?

Ahí habían varias cosas, lo primero es que si todos somos parte del sector público cómo es posible que podamos mandar un mensaje de que unos tienen más privilegios que otros, eso no sería correcto y abonaría a ese resentimiento que no es bueno para la sociedad. Hoy en día las negociaciones no pueden ser a puerta cerrada, más bien decimos aquí que deberían ser televisadas o transmitidas a través de redes sociales para que todos vean lo que está pasando. 

Las encuestas muestran un clima de pesimismo generalizado, de desconfianza en las instituciones y de hasta personas que ponen en duda la democracia, ¿se nos va Costa Rica de las manos?

No quiero ser tan pesimista. Este es el momento para evitar que se nos vaya de las manos. Una de las razones por las que que históricamente hemos gozado de paz es por la fortaleza de nuestras instituciones, la gente cree en la institucionalidad, lo cual es una ventaja, que sin embargo ha venido decreciendo con el paso del tiempo por diversos factores, entre ellos la corrupción. Pero aún tenemos instituciones muy fuertes y eso es una ventaja de Costa Rica, pero lo que la gente piensa de esas instituciones ha estado cambiando, entonces la gente dice que no le puede creer a tal o cual institución o gobierno y eso de algún modo debilita la democracia.

¿Qué hace la Defensoría al respecto?

Uno de nuestros ejes centrales es trabajar en el fortalecimiento de esa institucionalidad, no desde el punto de vista del Gobierno, porque ese no es nuestro trabajo, sino desde el punto  de vista de cómo vamos a hacer para pedir cuentas a una institución para que ojalá hagan lo que tengan que hacer por ley y dar los servicios que tengan que dar y así se vuelva a creer en la institución. Le pongo el ejemplo de la Caja del Seguro Social y las listas de espera. Ahora hay un trabajo en equipo para poder trabajar de una forma más eficiente. La Defensoría tiene que pedir cuentas para que se esté dando lo que ellos dicen que están haciendo. Incluso la Sala IV nos ha encargado darle segumiento a eso, entonces hablamos de un equipo de cuatro instituciones fortaleciendo la institucionalidad en lo que tiene relación al derecho a la salud de las personas. 

¿Cuánto ha afectado la credibilidad de la propia Defensoría el juicio contra su exjerarca Ofelia Taitelbaum?

Recordemos que hay todo proceso de legalidad que se hizo y hay que respetar lo que las autoridades decidieron. Basado en eso nosotros somos respetuosos.

Junto con la Iglesia, la Defensoría ha animado el diálogo social, ¿cree que se han obtenido los resultados esperados?

Han sido muy buenos resultados, aunque en algunos momentos hemos tenido que decir aquí no vamos a trabajar, como pasó con lo de los traileros, porque hay reglas básicas de organización y de respeto mutuo que se deben acatar para que se de el diálogo. Aparte de ese caso específico hemos llevado bien las negociaciones, en algún momento  hemos tenido que jalarle el aire al gobierno o a otros sectores, pero ese es nuestro trabajo, desde un punto de vista neutro decir hagamos esto y si usted se compromete y no cumple nosotros vamos a ser la voz, pero si se cumplió también vamos a reconocer el buen trabajo que se haga.

¿Cuáles son esas realidades donde más son vulnerados en este momento los derechos y al dignidad de los ciudadanos de este país?

Desde el punto de vista de los datos que recibimos una de las primeras vulneraciones es el derecho a la salud, luego recibimos un gran número de denuncias sobre adultos mayores y otro tanto sobre acceso a la información en las municipalidades o ministerios. Otro tema importante es el de las comunidades indígenas que enfrentan problemas por tierras, acceso a la salud y mala infraestructura escolar. También se reciben muchos casos relacionados con la niñez y la adolescencia, la violencia, los privados de libertad y las personas con alguna discapacidad.

¿Cuáles son los grandes retos de la Defensoría que podría señalar?

El reto más grande es poder trabajar en temas estructurales, la idea es tener una visión general a partir de las denuncias individuales y convertir eso en un diálogo que propicie cambios a fin de atacar las causas que generan esas denuncias. El reto es ese, cómo traducir la denuncia individual, que por ley nos toca ver, y hacer el trabajo estructural para beneficiar a más gente, no solo al denunciante específico, sino a un mayor número de personas.

Finalmente, ¿cómo se puede devolver la esperanza al pueblo de Costa Rica?

Si hay algo que yo me he encontrado en la institucionalidad costarricense es que cada uno individualmente hace muy buen trabajo, pero a veces las instituciones no se juntan, no se hablan, por ejemplo el PANI y el IMAS a veces no se hablan entre ellos o la Caja con el Ministerio de Salud, entonces el hecho de trabajar juntos temas estructurales o problemas que afectan a una gran cantidad de personas es importante para encontrar soluciones y que cada quien asuma la responsabilidad que le corresponde. Eso ya se está haciendo con resultados excelentes y si eso se logra en todas la áreas el pueblo volverá a tener confianza.

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