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Levantar muros nunca es la solución

  • El mundo celebró 30 aniversario de la Caída del Muro de Berlín

Danny Solano Gómez
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Imagínese vivir en un cantón de San José y no tener libertad para trasladarse fuera de ahí, por ejemplo, en vacaciones no poder ir a Puntarenas o a visitar a sus familiares en Cartago. 

O no poder aspirar a cargos políticos simplemente por sus ideas o por no pertenecer al partido político gobernante, sin posibilidad de quejarse o cuestionar esas medidas restrictivas porque puede perder su trabajo, incluso ser detenido y encarcelado por ser considerado una amenaza para el Estado. 

Imagínese vivir en un país donde 200 mil agentes y espías vigilan a la población permanentemente, donde incluso si la policía quiere puede poner micrófonos en su casa para escuchar sus conversaciones privadas.

Pues algo así era la vida en la que se conoció como la República Democrática Alemana (RDA) o Alemania Oriental, un Estado socialista que existió de 1949 hasta 1990, bajo la ocupación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación entre Francia, Alemania, Reino Unido y la Unión Soviética, este último país decidió establecer en la parte este de Berlín la RDA.

Tras una oleada de “deserciones”, es decir, de ciudadanos que huían hacia la parte occidental, en 1961 las autoridades soviéticas decidieron construir un muro para detenerlos. 

Aseguraban que se buscaba evitar que elementos externos conspiraran en contra del nuevo estado socialista, de hecho, lo llamaron el “Muro de Protección Antifascista”, pero en el mundo se le conoció más como “El muro de Berlín” o “El muro de la vergüenza”.

Este estaba vigilado por militares e incluso civiles que tenían la orden de disparar a todo aquel que se atreviera a cruzar, había vallas eléctricas, alambres de púas y hasta campos minados. No hay una estimación exacta de cuántas personas murieron al intentar pasar la frontera, no obstante, se estima que aproximadamente entre 2 millones 700 mil y 3 millones y medio de personas huyeron, por diferentes medios de Alemania Oriental hacia la República Federal de Alemania (RFA) o Alemania del Oeste.

La caída del muro era inminente

De acuerdo con José Joaquín Chaverri, embajador de Costa Rica en Alemania en aquel momento, fue el anhelo de libertad de los ciudadanos de la parte Oriental uno de los elementos que propiciaron la Caída del Muro de Berlín. 

“La falta de libertad ahoga a las personas, la ideología mata… uno veía que se estaba derrumbando”, explicó.

El diplomático, ya jubilado, contó que este acontecimiento era inminente, pues se venían dando diversos hechos que vislumbraban cambios importantes. 

El artículo completo en la edición impresa de Eco Católico.

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