All for Joomla All for Webmasters

Hay razones para conservar la esperanza

  • Con más de 21 mil muertos a nivel global por la pandemia de Covid-19, no se puede bajar la guardia en las medidas para evitar más contagios ni en el decaimiento de la esperanza. Aquí varias razones para conservar la fe en medio del dolor y la incertidumbre. 

Martín Rodríguez González 
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

La pandemia de Coronavirus mantiene su expansión por el mundo. Todos los días, a cada momento, las informaciones dan cuenta de nuevos casos, historias de sacrificio y dolor por la pérdida de vidas humanas, el distanciamiento social y la cuarentena. 

Solo en nuestro país, al cierre de esta edición se contabilizaban dos personas fallecidas y más 231 infectadas, de las cuales cinco se encontraban en unidades de cuidados intensivos. 

Los países toman medidas, cierran fronteras y restringen el movimiento de las personas para frenar la escalada de contagios, mientras en varias partes del mundo las imágenes de cientos de fallecidos estremecen el alma… 

¿Se puede mantener la esperanza frente a un escenario así? ¿Cómo conservar la fe en la humanidad y no acabar aplastados por el desánimo? 

Como explica el Dr. Ignacio López Goñi, Catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, en España, una pandemia implica una trasmisión sostenida, eficaz y continua de la enfermedad de forma simultánea en más de tres regiones geográficas distintas. 

El especialista llama la atención de que por primera vez en la historia estamos viviendo una epidemia a tiempo real: todos los medios de comunicación, varias veces al día, todos los días, en todo el planeta, hablan del coronavirus. 

A su juicio, es necesario informar lo que está pasando, pero también hay que comunicar buenas noticias. Con su ayuda, como reporta el portal theconversation.com, es posible identificar al menos 10 buenas noticias en medio de la crisis que vivimos: 

1. Sabemos quién es 

Los primeros casos de Sida se describieron en junio de 1981 y se tardó más de dos años en identificar al virus causante de la enfermedad. Los primeros casos de neumonía severa se notificaron en China el 31 de diciembre de 2019 y para el día 7 de enero ya se había identificado el virus. 

El genoma estuvo disponible el día 10. Sabemos que se trata de un nuevo coronavirus del grupo 2B, de la misma familia que el SARS, por lo que se le ha denominado SARSCoV2. La enfermedad se llama COVID19. 

Está emparentado con coronavirus de murciélagos. Los análisis genéticos confirman que tiene un origen natural reciente (entre finales de noviembre y principios de diciembre del año pasado) y que, aunque los virus viven mutando, su frecuencia de mutación no es muy alta. 

2. Sabemos cómo detectarlo 

Desde el 13 de enero está disponible para todo el mundo un ensayo de RT-PCR para detectar el virus. En los últimos meses se han perfeccionado este tipo de pruebas y evaluado su sensibilidad y especificidad. 

3. En China la situación está mejorando 

Las fuertes medidas de control y aislamiento impuestas por China están dando frutos. Desde hace ya varias semanas, el número de casos diagnosticados disminuye cada día e incluso la vida normal vuelve poco a poco al escenario del que salió el virus: la provincia de Hubei. Este ejemplo es un aliciente a no bajar la guardia en los países en los que el virus está en otra etapa del contagio: es posible superar la emergencia si todos ponemos de nuestra parte. 

4. El 80% de los casos son leves 

La enfermedad no causa síntomas o son leves en un 81% de los casos. En el 14% restante puede causar neumonía grave y en un 5% puede llegar a ser crítica o incluso mortal. De aquí la importancia medular de cuidar especialmente a los adultos mayores y a quienes presentan factores de riesgo como diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas. 

5. La gente se cura 

Los únicos datos que a veces se muestran en los medios de comunicación son el aumento del número de casos confirmados y el número de fallecimientos, pero la mayoría de la gente infectada se cura. El Dr. López Goñi estima que hay alrededor de 13 veces más pacientes curados que fallecidos, y la proporción va en aumento. En Costa Rica ya dos de las primeras personas diagnosticadas fueron dadas de alta e incluso se les permitió regresar a su país. 

6. Casi no afecta a los menores 

Solo el 3 % de los casos ocurre en menores de 20 años, y la mortalidad en menores de 40 años es solo del 0,2 %. En menores los síntomas son tan leves que puede pasar desapercibidos, lo cual no significa que se puede bajar la guardia en las medidas para evitar, también en su caso, el contagio. 

7. El virus se inactiva fácilmente 

El virus puede ser inactivado de las superficies de forma eficaz con una solución de etanol (alcohol al 62-71 %), peróxido de hidrógeno (agua oxigenada al 0,5 %) o hipoclorito sódico (lejía al 0,1 %), en solo un minuto. Tal y como se ha repetido tantas veces, el lavado de manos frecuente con agua y jabón es la manera más eficaz de evitar el contagio. 

8. Es la hora de la ciencia 

Es el momento de la ciencia y la cooperación. Se pueden consultar más de mil artículos en PubMed sobre COVID19 o SARSCov2, además de otros tantos disponibles en los repositorios de artículos todavía no revisados por pares (pre-prints). Son trabajos preliminares sobre vacunas, tratamientos, epidemiología, genética y filogenia, diagnóstico y aspectos clínicos. Estos artículos están elaborados por cerca de 700 autores repartidos por todo el planeta. Es ciencia en común, compartida y en abierto. 

9. Hay prototipos de vacunas en marcha 

Nuestra capacidad de diseñar nuevas vacunas es espectacular. Ya hay más de ocho proyectos contra el nuevo coronavirus. Hay grupos que trabajan en proyectos de vacunas contra otros virus similares y ahora tratan de cambiar de virus. 

Lo que puede alargar su desarrollo son todas las pruebas necesarias de toxicidad, efectos secundarios, seguridad, inmunogenicidad y eficacia en la protección. Por eso, se habla de varios meses u años, pero algunos prototipos ya están en marcha. 

10. Más de 80 ensayos clínicos en curso 

Las vacunas son preventivas, y más importante aún son los posibles tratamientos de las personas que ya están enfermas. Ya hay más de 80 ensayos clínicos para analizar tratamientos contra el coronavirus. Se trata de antivirales que se han empleado para otras infecciones, que ya están aprobados y que sabemos que son seguros. 

 

0
0
0
s2smodern