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Vitrales: el arte milenario de pintar con luz

Danny Solano Gómez
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Sobre el altar de la parroquia de estilo neogótico de San Rafael, en Heredia, se levantan cinco hermosos vitrales que representan cada uno de los Misterios del Rosario. Los visitantes suelen contemplar con asombro la belleza de estas obras.

El arte de los vitrales se desarrolló principalmente en los templos católicos, en especial con el auge de la arquitectura gótica en la Edad Media. La Iglesia los utilizó (y los utiliza aun en la actualidad) para evangelizar, por esa razón suelen mostrar símbolos o escenas de pasajes bíblicos.

Vidrio y luz convertidos en arte

Plinio el viejo cuenta que en el desierto, unos mercaderes iban rumbo a Egipto para vender natrón (carbonato de sodio), en el camino se detuvieron a cenar a orillas del río, como no tenían piedras para colocar las ollas utilizaron trozos de natrón. 

Durmieron y a la mañana siguiente encontraron en la fogata los restos de algo sorprendente, un material duro y brillante. El fuego, la arena y el carbonato de sodio habían dado como resultado el vidrio. 

Esta es una historia de cómo se descubrió este material inorgánico, sin embargo, el uso del vidrio se conoce desde la época prehistórica y hay indicios de su fabricación que datan del siglo XVII a.C., según detalla Flor Gutiérrez, en su trabajo de investigación titulado “El arte del vidrio en Costa Rica”. 

Se dice, por otra parte, que ya en el Siglo V, los romanos descubrieron que al combinar diferentes óxidos en el proceso se obtenían vidrios de colores.

Surgieron los vitrales o vidrieras policromadas. Mosaicos y figuras iluminados embellecieron los recintos. Sirvieron en gran medida para representar asuntos religiosos, históricos y políticos.

Flor Gutiérrez, imparte un curso sobre vitrales en la UCR. En su tesis de graduación reseña que las primeras catedrales no tenían mucha luz, pero desde que se comenzó a dejar espacios para grandes ventanales esta se convirtió en un bien necesario. 

De esta forma, con la llegada del estilo gótico “se sustituyen los gruesos y pesados muros románticos por estructuras más ligeras y se colocan grandes ventanales (…) las naves de las iglesias se llenan de luz, que entra de manera sutil, ya que los vitrales funcionan como filtros y difusores de luz”.

En esta época es cuando el arte vitral tiene su mayor apogeo. Catedrales medievales, como Notre Dame, en París, Francia, fueron adornadas con grandes vitrales. 

Función evangelizadora

 

La Iglesia se sirvió de los vitrales para mostrar pasajes bíblicos con el objetivo de enseñar a las personas acerca de la fe. 

Gutiérrez señala que “en el gótico existía un alto índice de analfabetismo, por lo que se utilizaban los vitrales para representar leyendas del lugar y escenas bíblicas como un medio perfecto para evangelizar al pueblo”. 

Con la llegada del Renacimiento italiano durante los siglos XV y XVI, tanto el estilo gótico como el arte del vitral entraron en decadencia. La llegada de la Revolución Industrial, en el siglo XIX dio un nuevo impulso a los vitrales, gracias a la automatización de las máquinas y la industrialización. 

Surge entonces el Art Nouveau. Artistas como Louis Tiffany y John LaFarge innovan y crean nuevas técnicas artísticas con el vidrio. El primero logró desarrollar una revolucionaria técnica con la que cambió las pesadas estructuras de plomo por un delgado cordón de soldadura de estaño y plomo para unir las piezas de vidrio de forma más flexible y liviana.

El vitral en Costa Rica

El arte del vitral fue introducido en Costa Rica por la Iglesia desde la Época Colonial. De igual forma que ocurría en Europa, en el país había un alto índice de analfabetismo y los vitrales se utilizaban para evangelizar, describe Gutiérrez. 

Al principio eran encargados. Por ejemplo, los de la Parroquia de San Rafael de Heredia fueron fabricados en Francia, traídos a Costa Rica e instalados en el templo en 1905.

“La mayoría de las veces los vitrales eran pagados y donados a la iglesia por fieles adinerados o que recibían herencias”, reseña la académica.

Fuego y color 

Antes de hacer los bosquejos -explica Gutiérrez- se toman en consideración aspectos como la cantidad de luz que llega al sitio y la que se requiere que pase a través del vitral.

“En el caso de las iglesias católicas, el diseño con respecto a la luz se visualiza de adentro hacia fuera, es decir, si estamos dentro de la iglesia, que generalmente se visita durante el día, se pueden apreciar los vitrales con la luz del sol que viene del exterior, y podemos afirmar que estamos viendo el lado derecho del vitral, tal y como fue diseñado”. 

La artista Silvia Laks lleva décadas dedicada a este arte, justamente ella y su equipo se encargan de la restauración de los vitrales de la Parroquia San Rafael Arcángel.

Laks utiliza diversas técnicas. En el caso de las restauraciones de vitrales de templos católicos, se usa la cañuela de plomo para unir las piezas y la pintura a la grisalla para ñas figuras.

Expone que se utiliza la misma técnica creada hace mil años, solo que con el apoyo de la tecnología y las herramientas actuales, por ejemplo, ahora en los hornos se puede determinar el tiempo exacto y la cantidad de calor que requiere una pieza para obtener el color deseado. 

Laks primero diseña los bocetos y se definen cuáles son los colores a utilizar, en el caso de una restauración se realiza una investigación previa. Luego se seleccionan los vidrios.

La artista dispone en su taller de una bodega de vidrios importados de Estados Unidos y Alemania, soplados a mano, esta técnica nació en el Siglo I a.C., por los Fenicios, quienes tomaban el vidrio derretido a altas temperaturas y lo soplaban a través de una caña, se formaba una burbuja que a su vez moldeaban o aplanaban según su necesidad. 

La artista detalló que los más utilizados en los templos católicos son los vidrios opalescentes y translúcidos. 

Las piezas de vidrio se cortan y se arman de acuerdo al diseño establecido. Una vez que se ha puesto la pintura a la grisalla, los vidrios se meten a un horno que puede alcanzar temperaturas de hasta 1200 grados Fahrenheit, según el pigmento que se desee obtener.

Después, para fijar las piezas se emplea la técnica del emplomado. En el caso de las restauraciones, se utiliza la cañuela de plomo al igual que hace siglos, esta se va soldando hasta que los trozos de vidrio quedan fijos. Una vez listo el vitral se procede a la instalación.

Sylvia Laks afirma que lastimosamente muchas veces se encuentran vitrales dañados, víctimas del vandalismo, descubren que hay piezas perdidas o colocadas de manera equivocada y hasta “restauraciones de terror”.

Una mujer fue la primera vitralista en Costa Rica

El reconocido artista Francisco “Paco” Amiguetti fue el primero en diseñar un vitral en Costa Rica, aproximadamente en 1945, según está registrado. El proceso de manufactura se realizó en Alemania, incluida la pintura a la grisalla y el horneo. El material llegó listo para ser instalado en la puerta de la familia que hizo el encargo, donde permanece actualmente.

Pero fue Luisa González Feo de Sáenz la primera costarricense en incursionar en el arte del vitral en nuestro país. A mediados de la década de 1940 se interesó en la técnica, pero no había ningún artista que se dedicara a eso, ni materiales o información al respecto.

Después de algunos intentos con esmaltes para colorear vidrio, los cuales no dieron los resultados deseados, decidió viajar a Francia y a Estados Unidos, allí aprendió las técnicas, visitó talleres, adquirió herramientas y materiales para iniciar su trabajo en el país. San Francisco de Asís fue uno de sus temas favoritos.

 

 

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