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Recuperada de Covid-19: “Nunca nos sentimos abandonados”

By Mayo 30, 2020

Paciente recuperada por Covid-19 cuenta su testimonio

En esta casa había tres personas diagnosticadas con Covid-19, una pareja y su hijo, los tres estaban en cuarentena y no podían salir a hacer compras, pero a veces sonaba el timbre y al abrir la puerta encontraban víveres y algunas flores con un mensaje de ánimo.

Adriana, de 44 años, guarda en su corazón estos gestos de cariño cuando pasaba aquellos momentos difíciles, agradece a los familiares, amigos y a vecinos por el apoyo que le brindaron a ella, a su esposo y a su pequeño.

La solidaridad se hizo presente, pero no siempre es así. Aunque en una situación como la de Adriana y su familia lo esperable desde el punto de vista cristiano es el apoyo fraternal por parte de otros, lamentablemente también hubo quienes, ya fuese por miedo, cobardía o morbo, hicieron comentarios discriminatorios y hasta burlas.

Adriana cuenta que cuando llegó el personal de salud para hacer las pruebas médicas, hubo personas que tomaron fotografías y videos de estos momentos.

Luego circularon mensajes por redes sociales, donde aparecía la foto, la dirección de su vivienda y frases como: “No se acerque aquí”, “en esta casa comieron murciélago” o “el señor de esta casa se está muriendo”.

Hubo también uno donde se advertía a repartidores de comida de no aceptar ningún encargo para esa casa. Alguien incluso envió una queja por escrito a la administración del condominio. Adriana menciona que durante toda la convalecencia ese tipo de comentarios fue lo que más le dolió.

A raíz de eso, ella y su esposo decidieron emitir un mensaje en un chat de vecinos entre vecinos para informarles que ambos habían dado positivo en la prueba para diagnosticar Covid-19 y que, además, era probable que su hijo también tuviera el virus, aunque no presentaba síntomas.

Ella afirma que esos comentarios negativos quedaron solo como un punto negativo, pues inmediatamente después pudo sentir el calor y el cariño de los hermanos, a través de aquellos gestos de solidaridad.

“Mandamos el comunicado y empezamos a recibir muchos mensajes de apoyo, comida, detalles, el teléfono se saturaba, “cuenten con nosotros” nos decían”, relató.

Sobre cómo se contagiaron, explicó que en donde trabaja su esposo hubo un colaborador que tuvo contacto con un español quien no presentaba síntomas, a este le hicieron una prueba para determinar si tenía Covid-19, dio positivo y procedió a informar a las personas con las que había estado.

La empresa hizo el anuncio a los colaboradores y los envió a hacerse pruebas. Antes de recibir el resultado ya su esposo presentaba síntomas e incluso un día antes del diagnóstico ella también había comenzado a sentir calentura y dolores.

Adriana explicó que, en un principio, cuando su esposo tuvo los primeros síntomas, no los relacionaron directamente con el Coronavirus, pues en esos días él había tenido una gripe y pensaban que eran parte de esta.

Cuando supo el resultado positivo, el primer día su hijo de 10 años lloró, asustado por lo que pudiera pasarles a sus papás, pues ya había escuchado que el virus podía ser mortal. Después el chico tomó la noticia con mucha madurez, él mismo comenzó a hacerse las cosas por su cuenta, a limpiar y a preparar el desayuno, según recuerda Adriana con alegría.

“También Dios estaba ahí”

Ella además menciona que durante los días de enfermedad hubo preocupaciones, temores y momentos críticos debido a las altas fiebres o dolores de cuerpo, pero aun así -asevera- nunca se sintieron abandonados por Dios. Cuenta que todos los días rezaban y se ponían en las manos del Señor.

“No nos sentíamos abandonados, nosotros nos sentimos apoyados, no nos sentimos solos, no de decir: “Dios nos abandonó”, todo lo contario, nos ayudó para ver muchas cosas. Él tiene un propósito, físicamente y emocionalmente los malestares estaban, pero también Dios estaba ahí”.

Adriana aprovechó para agradecer al personal de salud por la atención que les dieron. Detalló que todos los días los funcionarios los llamaban para saber su estado y siempre estuvieron disponibles para cualquier emergencia.

Hace dos semanas fueron dados de alta, algo que sus vecinos celebraron con cariño. Además, aunque los deseos de ver a sus familiares son muchos, ellos prefieren seguir cumpliendo con las medidas sanitarias y de aislamiento social, ya llegará el momento de los abrazos, por ahora Adriana dice sentirse agradecida con Dios y con las personas que les dieron tanto apoyo en esos momentos difíciles.

Last modified on Sábado, 20 Junio 2020 19:34
Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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