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Diócesis de Ciudad Quesada celebró bodas de plata

By Julio 25, 2020
Diócesis de Ciudad Quesada celebró bodas de plata Captura de pantalla

Esta mañana la Diócesis de Ciudad Quesada celebró el 25 aniversario de la creación de esta diócesis particular. La Santa Misa se llevó a cabo en la parroquia San Carlos Borromeo.

La Solemne celebración fue presidida por el Nuncio Apostólico Mons. Bruno Musarò, concelebró el actual obispo Mons. José Manuel Garita, los obispos de la Diócesis de Limón y Tilarán-Liberia, Mons. Javier Román y Mons. Manuel Eugenio Salazar, respectivamente, sacerdotes y en la distancia a través de redes sociales y emisoras diocesanas, religiosas, religiosos y laicos.

La Homilía estuvo a cargo del obispo emérito de la Diócesis de Alajuela, Mons. Ángel SanCasimiro, quien fue el primer obispo de esta Iglesia particular, en el periodo (1995-2008).

El prelado habló de asumir entre todos el reto de optar por una autentica conversión personal y pastoral y cuestionarse qué sueños se albergan para llevar adelante la misión evangelizadora que Jesús espera de cada uno.

Sugirió dos temas en vía de la evangelización, claves, según señaló, en el pensamiento del Papa Francisco: la sinodalidad y el discernimiento.

Sobre el sínodo, es decir, el caminar juntos hacia la meta del reino de Dios, el Obispo se refirió a la necesidad de la Iglesia para realizar su misión evangelizadora en este mundo, no como alternativa al principio de autoridad sino como enriquecimiento del mismo.

Del discernimiento comunicó su sentir en la responsabilidad de todos de hacer que la Iglesia Católica sea cada vez más creyente, más creíble, más encarnada en la realidad que está llamada a evangelizar.

Más creyente implica reafirmar la verdadera identidad cristiana, señaló. “Es necesario despertar la vocación misionera de nuestros agentes de pastoral, clérigos y laicos”.

En el sentido de más creíble, expuso la forma de vivir y la obligación de los clérigos y consagrados a mostrar credibilidad de la Iglesia, no con discursos bonitos sino desde la configuración con Cristo.

Asimismo recordó a los sacerdotes el amor como el mejor testimonio que le puedan dar a las gentes, especialmente a los jóvenes, quienes reclaman una Iglesia que los escuche más, según expuso.

“Muchas veces en lugar de escucharlos, a veces predomina la tendencia a darles respuestas preconcebidas sin dejar que las preguntas de los jóvenes se planteen en su novedad y sin aceptar su provocación”, mencionó a la luz de la Exhortación Sinodal Christus Vivit, numeral 65.

En cuanto a una Iglesia más encarnada, el Obispo emérito expuso su deseo porque al igual que Jesús con los discípulos de Emaús, se tomen los gozos, las esperanzas, las frustraciones y tristezas del pueblo para acompañarlos y transmitirles la esperanza en medio de esta pandemia que no solo socaba la salud física, sino la económica y social.

Mons. SanCasimiro también hizo un llamado a las autoridades de nuestro país para que, de una vez por todas, cumplan lo que administraciones anteriores no cumplieron. En ese sentido habló de la carretera de San Carlos, “un proyecto tan indispensable en estos momentos para la reactivación económica de la región”, subrayó.

Previo a dirigir sus palabras del mensaje en su Homilía, Mons. SanCasimiro dijo que le gustaría que las autoridades de nuestro país observaran este escenario – gesticuló con sus manos mostrando a los sacerdotes en las bancas, atendiendo las medidas sanitarias como el uso de cubre bocas o caretas y la distancia entre sí- para que al igual que hoy en esta fiesta, en Ciudad Quesada, en toda la Iglesia costarricense se respetan, religiosamente, cada uno de los protocolos que emanan del Ministerio de Salud.

Sus palabras textualmente:

“Quizá no coincida con el criterio de algunos, pero no veo el por qué nuestros templos tengan que estar cerrados día y noche. Así como están abiertas las farmacias porque necesitamos ir en busca de la medicina que para ese momento necesitamos, quiero recordarles a nuestras autoridades, también tenemos enfermedad espiritual y psíquica, y necesitamos, precisamente como personas de fe, entrar en el espacio donde únicamente vamos a encontrar esa paz que anhelamos, tan deseada y tan necesitada hoy, en nuestra Costa Rica.

No estoy abogando porque se abran al culto general, me refiero a que creo necesario que nuestros templos, lugar de encuentro con Dios estén abiertos para muchas de nuestras gentes que necesitan llevar mucha esperanza y mucha serenidad a sus vidas.

No teman, la Iglesia nunca va a ser medio de contagio, la Iglesia va a contagiar esperanza, serenidad, paz, pero para eso tenemos que tener abiertos estos espacios.”

Diócesis de Ciudad Quesada

Esta diócesis particular fue erigida el 25 de julio de 1995, con la bula “Maiori Christifidelium Bono”, de Juan Pablo II. Tiene su sede en Ciudad Quesada, provincia de Alajuela. Está conformada por 18 Parroquias y una cuasi Parroquia.

A lo largo de estos 25 años tres obispos han ejercido su ministerio episcopal. El primero fue Monseñor Ángel San Casimiro, hoy emérito de la diócesis de Alajuela; luego le siguió Monseñor Oswaldo Brenes (q.d.D.g.), y desde el año 2014 es Monseñor José Manuel Garita.

Más detalles en la edición de Eco Católico. Si no está suscrito puede hacerlo aquí.

Last modified on Sábado, 25 Julio 2020 13:42
Sofía Solano Gómez

Periodista, licenciada en Producción de Medios, trabaja en el Eco Católico desde el año 2016.

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